El rey Felipe VI impone la Cruz de Oro al Mérito Policial a título póstumo a uno de los policías fallecidos en el atentado talibán perpetrado en la embajada española en Kabul (Afganistán), durante el funeral de Estado presidido por los Reyes de España en el complejo policial de Canillas en Madrid. | Efe

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Los Reyes han expresado su pésame y han consolado a las familias de los dos agentes de Policía fallecidos en el atentado talibán en la embajada española en Kabul antes del funeral organizado en el complejo policial de Canillas, al que asisten los máximos dirigentes de los principales partidos.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, encabeza la representación del Ejecutivo que rinde tributo a los agentes Isidro Gabino San Martín Hernández y Jorge García Tudela con su asistencia a esta ceremonia fúnebre, en la que están presentes el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.

Entre las autoridades que han acudido al funeral, oficiado por el arzobispo castrense, Juan del Río, figuran los presidentes de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y Madrid, Cristina Cifuentes, así como la defensora del pueblo, Soledad Becerril.

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Nada más llegar a la Plaza de las Provincias, el recinto del complejo policial habilitado para la ceremonia fúnebre, los Reyes se han acercado a consolar y ofrecer su solidaridad a los familiares de los fallecidos y han conversado detenidamente con algunos, entre ellos dos niños.

Antes de que diera comienzo la misa, don Felipe ha impuesto una Cruz de Oro al Mérito Policial sobre cada uno de los dos féretros, cubiertos con la bandera de España, que han sido llevados hasta su lugar ante el altar a hombros de ocho compañeros de los agentes.

Los cuerpos de los dos policías asesinados el pasado viernes en la capital afgana llegaron la mañana de este martes en un Airbus de la Fuerza Aérea Española a la base madrileña de Torrejón de Ardoz y desde allí fueron trasladados al complejo policial de Canillas.

Fernández Díaz recibió con abrazos a cada uno de los agentes que acompañaron a los cuerpos de los agentes asesinados desde Kabul a su llegada a la base aérea, desde donde los féretros fueron escoltados por motocicletas que conducían policías y amigos de los fallecidos, la mayoría con banderas españolas.