El portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Erkoreka, atiende a los medios de comunicación. | Miguel To

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El PP y el PSE coincidieron al considerar insuficiente el último comunicado de ETA y han insistido en pedir que se disuelva, mientras que el Gobierno vasco ha criticado que la banda terrorista «condicione su final a conveniencias particulares» y EH Bildu lo ha calificado de «paso positivo».

Las distintas fuerzas políticas han reaccionado al comunicado de ETA en el que la organización anuncia que «ha desmantelado» las «estructuras derivadas de la lucha armada», aunque advierte de que mantendrá las estructuras necesarias para garantizar el «funcionamiento interno» de la organización.

El texto está fechado el 15 de julio, el día antes de la llegada de los denominados verificadores internacionales Jonnathan Powell y Martin MacGuiness al País Vasco para mantener contactos con las fuerzas políticas ante el estancamiento del desarme.

Interior

El primero en opinar sobre al undécimo comunicado de ETA desde que anunció el cese de la violencia en octubre de 2011 fue el Ministerio del Interior, que poco después de la publicación del avance del contenido señaló que solo espera la «disolución incondicional» de la banda terrorista y el «desmantelamiento de todas sus estructuras criminales».

En el mismo sentido se ha mostrado el PSE, quien ha considerado que ETA debe dejar de anunciar «pequeños pasos» y «disolverse de una vez, tras entregar las armas».

Desde el Gobierno vasco, su portavoz, Josu Erkoreka (PNV), señaló que «la sociedad vasca ni se mereció el trato cruel que le dio ETA» hasta que ésta decidió, «en un gesto unilateral e incondicionado, el cese definitivo de la actividad violenta», ni se merece ahora el «trato que está recibiendo por parte de una ETA que quiere condicionar definitivamente su final a sus conveniencias particulares y a sus intereses temporales».