Una imagen de Don Felipe y Doña Letizia con sus hijas, Sofía y Leonor, paseando por el Parc de la Mar en Palma, el verano de 2009. | JULIÁN AGUIRRE

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El príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, rey de España a partir de mañana a las once, pasa temporadas en Mallorca desde que era un niño, por tanto conoce la Isla y sus costumbres mejor que muchos mallorquines. Sin embargo, no ha echado raíces. Aquí no tiene muchos amigos, y de unos años a esta parte, para poco por la Isla. Dicen que la culpa la tiene su mujer, la futura reina Letizia. Podría ser, ya que desde que son marido y mujer, las estancias de ambos en Mallorca han sido cada vez más cortas.

Paseos por Palma

Los mallorquines que peinamos canas hemos visto crecer al que mañana será rey de los españoles. Verano a verano, Semana Santa a Semana Santa, nos hemos ido dado cuenta de su progreso. Niño, adolescente, joven, maduro, estudiante, cadete alférez, universitario, aprendiz de marino a bordo de un óptimist, regatista, patrón del Aifos y del Hispania, también del CAM; sin novia, con novia –la primera, Isabel Sartorius, la penúltima, Eva Sanum–, con prometida, Letizia, con la que se casó en un día lluvioso como el de ayer.

Siendo adolescente, le seguimos por mar, regateando o bañándose en alguna playa, y por tierra, saliendo con sus primos griegos, como aquella tarde que fueron al cine, a ver Rambo, o aquella otra en que se detuvo en una casa de discos de la calle Jovellanos a comprar un disco de Samanta Fox. O como cuando fue a visitar el Juan Sebastián Elcano con su madre, la Reina... ¿Saben lo que pasó aquella tarde? Pues que al pasar el Príncipe por delante de una frase en latin que había en el buque, un oficial le preguntó: «¿Sabe su alteza lo que pone ahí?». Don Felipe echó un vistazo a la frase, y mirando al oficial, le contestó: «Lo siento, pero estoy de vacaciones».

A don Felipe también le vimos salir alguna que otra noche siendo ya más mayorcito. Incluso habiendo finalizado los estudios, tanto militares como civiles. ¿Saben a dónde iba a veces? Pues a un karaoke del Paseo Marítimo, más que a cantar a ver como sus amigos cantaban. Eso sí, siempre rodeado por poco menos que por una guardia pretoriana.

Novias

Durante su primer noviazgo, aunque no oficial –la Casa Real jamás se pronunció ni a favor ni en contra– nos referimos a cuando salía con Isabel Sartorius, durante las vacaciones mallorquinas solía estar sometido a un marcaje por parte de los medios de comunicación, especialmente por los que llegaban desde la Península, de los que él solía zafarse siempre, pues salvo aquellas fotos que le hicieron en Cabrera con Isabel, pocas más se les hicieron juntos.
Lo mismo sucedió cuando apareció en su vida Eva Sanum. Ojo avizor siempre. Pendientes de sus movimientos, pero no los pillamos. Bueno, sí. El colega Juanjo Vega los pilló antes de que fueran novios, aunque se comentaba y se decía que bueno, que a lo mejor... a Eva en una playa de Mallorca con una amiga. Estaba en top less. Juanjo guardó esas fotos como oro en paño por si el noviazgo terminaba en boda. Pero no tuvo suerte. De lo contrario, seguro que más de una revista hubiera comprado esa fotos de la futura princesa de Asturias en una playa mallorquina.

Letizia

Y de pronto llegó Letizia. ¿Quién iba a pensar que una presentadora del Telediario de La 1 fuera la elegida por el futuro rey de los españoles? Pues sí. Ella fue. De hecho, desde hace diez años, es su esposa y la madre de sus dos hijas, una de ellas, Leonor, futura reina de los españoles a largo plazo.

Pese al tiempo transcurrido desde entonces, aún recordamos el primer día del primer verano de Letizia en Mallorca. Fue a bordo del Fortuna. Desacostumbrada a moverse a bordo, al sentarse se le abrieron las piernas y los objetivos de todos los fotógrafos que estaban allí dejaron constancia de la sentadilla, o si lo prefieren de la entrepierna de la prometida del Príncipe, lo cual suponemos, le debió de sentar como un tiro. ¿Su reación? Subir la guardia, que hasta hoy no ha bajado. Y eso se ha traducido, entre otras cosas, que en vacaciones de verano, la prensa del corazón, cuanto más controlada o más lejos, mejor. Y como pese a esas precauciones, la prensa aperece cuando menos se lo espera, cuanto menos esté en la Isla, menos posibilidades de ser pillada por sorpresa, lo cual no significa que no le guste Mallorca. Pasa que aquí no tiene la privacidad que encuentra en lugares donde no se les conoce. Esa es nuestra teoría, que igual estamos equivocados.
Los príncipes de Asturias y sobre todo cuando han tenido las hijas, no ha sido fácil sorprenderlos, siempre que ellos no hayan querido. ¿Que cúando han querido...? Pues, por ejemplo, el día después de los atentados de ETA en Mallorca, en que aparecieron en el Parc de la Mar, con sus hijas, o al año siguiente, en Sóller, paseando con las infantas por la playa, o el año pasado en La Granja, también con las niñas -en las tres ocasiones todo estuvo preparado y perfectamente diseñado por Marivent-, o en alguna que otra salida a cenar con los amigos, donde no nos lo pusieron fácil. Pero pocas cosas más.