El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, durante su intervención en la clausura de la convención municipal del PP andaluz. | Efe

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El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha anunciado que el Gobierno está «trabajando intensamente» en la puesta en marcha de un programa financiero para agilizar el pago de las facturas que hoy quedan pendientes en los diferentes ámbitos de las administraciones públicas españolas y que, según ha avanzado, estará listo «en las próximas semanas».

Montoro ha explicado que no se trata de «facturas ocultas», sino que «todo está en las cuentas nacionales» en diferentes ámbitos de las administraciones. Este plan, que «viene a reproducir en parte lo que fue el plan de pago a proveedores», tiene también una línea «muy ambiciosa», que es «que a final de año todas las administraciones públicas españolas vamos a estar pagando a 30 días, es decir, que vamos a estar aplicando la Ley de Morosidad».

El ministro ha destacado que dentro de ese programa va a «facilitar los medios financieros para que las comunidades autónomas que tengan deudas con los ayuntamientos las abonen, y de esa manera despejaremos todo el circuito financiero entre las administraciones públicas, a ver si ponemos los contadores a cero de una vez», apunta.

Así lo ha avanzado Montoro durante la clausura en Jerez de la Frontera (Cádiz) de la Convención Municipal del PP andaluz 'Ayuntamientos Populares Contigo', donde ha puesto de manifiesto que han conseguido cambiarse las circunstancias del país, de manera que «el año 2013 es el último año de crisis económica», aseverando que «a partir de 2014 vamos a crecer y a generar empleo».

Dice esto en base a «hechos objetivos sobre circunstancias que hemos creado porque hemos cambiado las condiciones de nuestra economía». En este sentido, ha aludido al signo de la balanza de pagos, enfatizando que «por primera vez en España estamos registrando un superávit de balanza por cuenta corriente mayor que el de los grandes países europeos, con la excepción de Alemania, sin devaluar nuestro tipo de cambio».

Esto es, según ha destacado, «el ahorro de todo un país, es la posición financiera de familias, de empresas y del sector público». Es por ello por lo que, según dijo, «estamos reduciendo el déficit público, porque es lo que está ayudando a dar el vuelco de la posición financiera frente al resto del mundo».

El ministro ha indicado que detrás de esa cifra está «el esfuerzo de toda una sociedad, que en un tiempo récord está siendo capaz de mostrarse al mundo entero con una capacidad de financiación que está haciendo que el Estado y las grandes empresas nos financiemos hoy sin mirar la prima de riesgo, con tipos de interés extraordinariamente bajos». «Por eso tenemos abiertos los mercados financieros, porque ha girado la balanza de pagos, que es la que marca la competitividad del país y hace que España sea un país fiable», agrega.

Otro hecho «nuevo» al que alude Montoro es una inflación que «no se va a poder llamar como tal», en el sentido de que «va a estar por debajo del uno por ciento del incremento del IPC, a veces más cercana al cero por ciento». Esto, aunque «trae otro tipo de inconvenientes», también trae «muchísimas ventajas sociales», como «devolver la capacidad adquisitiva a millones de españoles» y que el país sea «mucho más competitivo internacionalmente».

Más reformas

Defiende que todo esto permite «asentar la confianza» de la sociedad y permitirá que España cambie en términos económicos «si seguimos trabajando en casa» y aplicando las «reformas que tenemos que seguir haciendo». En este sentido, ha dejado claro que, pese a que se hable de «fatiga reformista del Gobierno», el Ejecutivo «no está agotado ni mucho menos».
«Cada viernes una reforma», señala el ministro, quien ha hecho referencia a la más reciente, a la Ley de emprendedores, cuyas bondades ha resaltado dejando claro que es «absolutamente fundamental» y con la que el Gobierno da cumplimiento a su programa electoral.

Recuerda que el Gobierno de Rajoy recibió como herencia un país «enfermo» con un déficit público 30.000 millones de euros superior a lo que había dicho el Ejecutivo anterior, lo que obligó a hacer «un ajuste de las finanzas públicas». En consecuencia, el ministro tuvo que subir los impuestos «por el país», pero dice haberlo hecho «con la conciencia de haber subido a los contribuyentes de mayor capacidad económica». También se ha hecho de manera «equitativa» la subida «temporal» del IRPF, que subraya que «desaparecerá en cuanto podamos».

Otra reforma a la que ha hecho referencia es a la de la Administración pública, una «gran reforma» que lo que persigue es una redefinición de competencias de las administraciones públicas, de manera que se cumpla ese lema de «una competencia, una administración». Considera Montoro que supone una «oportunidad extraordinaria» y ha pedido la «complicidad del municipalismo» para poder llevarla a cabo.

Crisis y desafección política

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas ha concluido con la reflexión de que en los tiempos que corren hay una desafección por la política porque «desde la política no se está respondiendo a la demanda real de los ciudadanos». Entiende que hay que hacer frente a esas demandas con políticas concretas y también que esa desafección se «reducirá mucho cuando acabemos con esta crisis».

A su juicio, el fin de la crisis rebajará también las «tensiones políticas» que vive actualmente España y las «excusas de partidos que hoy hacen opciones independentistas en rincones de España». Por ello, «vencer la crisis debe ser la prioridad de las políticas del PP».

Así, concluye que esa «crisis de confianza» se combate desde el ejercicio de políticas «concretas, sinceras y coherentes» y teniendo un líder como Mariano Rajoy, a quien define como una persona «segura, fiable y que no tiene otro compromiso que no sea con los españoles».