Rajoy y Mas, ayer en La Moncloa. | ANDREA COMAS

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El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha dado por cerrada una etapa tras la rotunda negativa del jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, al pacto fiscal para Catalunya, y ha preparado el terreno para un adelanto electoral que se podría concretar la próxima semana.

Las dos horas de entrevista en el Palacio de la Moncloa entre Mas y Rajoy sólo han servido para certificar la gran distancia que separa los planteamientos de ambos y la apelación del presidente del Gobierno a la Constitución como freno a propuestas que no tienen cabida en ella.

«Esto no ha ido bien». Con esa frase ha resumido Mas en la rueda de prensa que ha ofrecido en la delegación del Gobierno catalán en Madrid (renunciando a celebrarla en Moncloa) el desarrollo de la reunión, que, sin embargo, ambas partes han coincidido en que ha transcurrido en un ambiente cordial.

Dialogo y colaboración

En ella Rajoy ha ofrecido diálogo y colaboración «franca y leal» y ha garantizado que revisará el modelo de financiación autonómica, tras las quejas sobre el mismo que llegan desde diversas comunidades, con la intención de reformarlo en la presente legislatura.

Pero el rechazo al pacto fiscal ha sido total por parte del presidente del Gobierno, quien ha advertido a Mas de que la inestabilidad que suscitan determinadas iniciativas políticas es un factor muy negativo a la hora de recuperar la confianza que exige la salida de la crisis.

En una sala abarrotada de periodistas, Mas, en catalán y castellano, ha anunciado que tras el «no» de Rajoy, se tomarán «decisiones». Algo que ha pospuesto para la próxima semana en el debate de política general que celebrará el Parlamento catalán.

A su juicio, ahora toca hacer una «profunda reflexión, serena y positiva» por parte de todos los partidos en el debate que se inicia el martes en Catalunya. Aunque no ha querido adelantar en qué consistirán esas decisiones, parece previsible el anticipo de las elecciones autonómicas.