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La economía española retrocederá menos de lo previsto en 2012, aunque no volverá al crecimiento en 2013, año en el que el PIB se contraerá un 0,6 %, según informó hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su revisión de los datos de crecimiento mundial.

El Informe de Perspectivas Económicas Globales señala que la economía española retrocederá un 1,5 % en 2012 y no un 1,8 % como indicó en abril, y seguirá en recesión en 2013, con una caída del 0,6 % en lugar de un crecimiento del 0,1% que pronosticó en el anterior informe.

La mejora que esperaba el Fondo para España en 2013 se retrasará con una contracción de seis décimas, después de que en abril la revisión trimestral de los datos de crecimiento presentara un panorama de modesta salida de la recesión.

En 2011, la economía española consiguió salir de la recesión con un crecimiento del 0,7 %, un ritmo que el FMI cree que no se podrá mantener.

El FMI también presentó sus previsiones de déficit a nivel mundial en su Informe Fiscal, en el que, pese a no cuantificar los ajustes por valor de 65.000 millones de euros anunciados por el Gobierno español el 11 de julio, rebaja las previsiones anteriores.

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Para 2012, el FMI espera una reducción del déficit desde el 8,9 % de 2011 al 7 % (un empeoramiento de un punto respecto a la previsión de abril), mientras que para 2013, prevé que baje hasta el 5,9 % del PIB.

Estas cifras sitúan el déficit español para este año por encima del 6,3 % que piden a España sus socios europeos, mientras que el dato de 2013 también excede el 4,5 % de déficit marcado como escalón previo al objetivo del 3 % en 2014, año extra concedido por los ministros de Finanzas del euro.

El FMI destacó hoy que en la zona del euro «las tensiones en los mercados financieros y sobre la deuda soberana han aumentado, acercándose a niveles cercanos a los de finales de 2011».

«Claramente, los riesgos a la baja continúan siendo grandes y reflejan los riesgos de retrasos o de acción política insuficiente», pese a lo cual el FMI felicitó a los líderes de la UE por «los pasos en la dirección correcta» acordados en la cumbre de finales del pasado junio.

El Fondo subrayó la importancia del acuerdo en la Unión Europea para capitalizar la banca directamente sin pasar por los gobiernos, ya que si las medidas «se implementan al completo, ayudarán a romper el lazo adverso entre deuda soberana y banca y a crear una unión bancaria».

«Los países de la periferia (del euro) necesitan mantener el ritmo de reformas y compromisos, para lo que necesitan el apoyo financiero y un entorno de crecimiento que debe facilitar el BCE y otros mecanismos de la eurozona», indicó el FMI.