Cristóbal Montoro, en una imagen de archivo. | SUSANA VERA - REUTERS - X01622

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El Gobierno ha defendido hoy los ajustes presupuestarios aprobados el pasado viernes y ha anunciado un nuevo paquete de medidas para controlar el déficit, frente a las críticas del PSOE, que quiere que el líder del Ejecutivo, Mariano Rajoy, comparezca ante el Congreso de los Diputados.

Miembros del Ejecutivo han reivindicado la necesidad de adoptar estas iniciativas durante una jornada en la que ha proseguido la incorporación del segundo nivel de la Administración con la toma de posesión de los altos cargos nombrados por el Consejo de Ministros el pasado 30 de diciembre.

Los titulares de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, han explicado que ha sido difícil tomar estas medidas «desagradables», pero necesarias para estabilizar las cuentas públicas, promover el crecimiento económico y la creación de empleo, financiar los servicios públicos y mantener la cohesión social y territorial.

Estas iniciativas, ha comentado Montoro, mostrarán a «los socios europeos e internacionales» que en España hay un Ejecutivo que tiene iniciativa y capacidad de tomar decisiones.

El titular de Hacienda y Administraciones Públicas ha afirmado que con la subida de impuestos se está pidiendo un esfuerzo proporcionado y temporal a todos los ciudadanos, una tarea difícil pero posible.

«El trabajo es urgente», ha insistido Montoro, que ha anunciado que el Consejo de Ministros aprobará el próximo jueves nuevas medidas para «taponar la herida» del déficit público, aunque sin concretar en qué consistirán.

Sobre la cuestión del déficit se ha pronunciado también el ministro de Economía y Competitividad, quien ha avanzado que es posible que pase del 8 por ciento, aunque espera que «no sea mucho en absoluto».

En su opinión, la culpa de superar el déficit se debe a las comunidades autónomas y la Administración central.

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De Guindos ha querido resaltar que no ha sido «plato de gusto» aprobar los ajustes, pero que ha sido un acto de «responsabilidad» del Gobierno, ya que no aprobarlos llevaría a la economía española a una situación «imposible».

Según el responsable de Economía y Competitividad, subir impuestos es desagradable e impopular, pero de no hacerlo «nos lo hubieran impuesto otros».

Además, ha considerado que las reformas no sólo deben consistir en un sólo planteamiento de mero ajuste de contracción del gasto y ha reivindicado la «agenda reformista muy agresiva» del Gobierno en los ámbitos laboral, del mercado de bienes y servicios y de competitividad.

Este nuevo año, ha añadido la nueva ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, debe ser de esperanza y ha insistido en la necesidad de diálogo y de creación de empleo.

Frente a esta defensa de las medidas, el PSOE ha solicitado que Rajoy y sus ministros comparezcan para explicar «cuanto antes» cómo afectarán en sus respectivos departamentos unos recortes que considera «injustos» e «ineficaces».

Para el portavoz socialista en la Cámara baja, José Antonio Alonso, estos ajustes son un «castigo tremendo para las clases medias, las rentas del trabajo y los jóvenes» e incidirán «muy negativamente» en su calidad de vida.

El déficit del 8 por ciento «estaba previsto por el PP», ha declarado Alonso, ya que se debe sobre todo al estado de las cuentas de las comunidades autónomas gobernadas en su mayoría por los populares.

Según Alonso, durante el traspaso de poderes «las cuentas estaban claras» y se trata de un exceso de déficit que «no es imputable a la administración del Estado».

El portavoz socialista ha insistido en que las nuevas medidas «van a contraer la economía en vez de estimularla, con toda claridad», lo que a su vez supondrá «más recesión y más paro», algo que «de socialdemócrata no tiene nada».