Llegada del Papa Benedicto XVI a Madrid

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Elpapa Benedicto XVI ha arremetido en su primer contra los que apoyan el aborto y la eutanasia al criticara «los que se creen dioses y deciden sobre quien es digno de vivir o puede ser sacrificado», durante el acto de bienvenida a la Jornada Mundial de la Juventud celebrado en la madrileña plaza de Cibeles. «Hay muchos que creyéndose dioses piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto, decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias», ha dicho el Papa a los miles de jóvenes reunidos en la céntrica plaza.


El Obispo de Roma ha agregado que «esos que se creen dioses» se dejan llevar por el impulso de cada momento y ha advertido a los jóvenes que esas «tentaciones están siempre al acecho». «Es importante no sucumbir a ellas porque en realidad conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios», ha señalado para, a continuación dirigirse con severidad contra el creciente número de agnósticos y ateos que hay en España.


El anciano Pontífice, de 84 años, ha exhortado a los jóvenes que combatan el consumismo y «la banalidad sexual», al tiempo que recalca su preocupación por el paro juvenil y defiende la ética cristiana.


Esperanza

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El Papa ha llevado a Madrid en mensaje de esperanza para los jóvenes, y éstos le han «pagado» el gesto con el primer baño de multitudes que el Pontífice se ha dado en su primera visita a la capital. Han sido cientos de miles los peregrinos y ciudadanos que han querido aproximarse hasta el Pontífice para expresarle su afecto y su cariño, primero en el aeropuerto, luego en los trayectos que ha hecho a bordo del 'papamóvil' por las calles de Madrid y finalmente en la Puerta de Alcalá y en la popular plaza de Cibeles.


En la emblemática «puerta» -una de las cinco por las antiguamente se accedía a Madrid- el Papa ha recibido la llave de la ciudad y con ella ha entrado simbólicamente en la capital acompañado por medio centenar de jóvenes de los cinco continentes.


Desde allí se ha trasladado a Cibeles, donde los miles de jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) han dado «oficialmente» la bienvenida al Santo Padre, en el que ha sido el primer gran acto multitudinario de los que están programados.


La ciudad se ha teñido de blanco y amarillo -los colores vaticanos-, y las pancartas, los globos, las serpentinas y las flores han engalanado los jardines, las calles y los puentes en los que se han concentrado las decenas de miles de peregrinos que abarrotan la ciudad desde el lunes.
Los ya populares «Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí»; «Ésta es la ju

ventud del Papa»; o «Somos adictos a Benedicto» han sido los cánticos más repetidos y recurrentes a lo largo de la jornada, marcada por las altas temperaturas, que han rozado los 37 grados. El primer contacto del Pontífice con los peregrinos -tras la ceremonia en el aeropuerto- ha sido durante el trayecto hasta la Nunciatura, residencia papal hasta el próximo domingo y donde ha descansado durante varias horas.