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La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, aseguró ayer que el Ejecutivo quiere reanudar el diálogo social, «muy en particular con los sindicatos», para negociar las próximas reformas que el Ejecutivo quiere acometer, entre ellas la del sistema de pensiones. «Nos dedicaremos a ello en los próximos meses para construir juntos las reformas que el país necesita», afirmó la vicepresidenta en la rueda de prensa de presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2011 al ser preguntada por la relación del Gobierno con los sindicatos tras la huelga general.

Entre las reformas para las que esperan contar con el apoyo sindical, hizo referencia a la del sistema de pensiones, para cuya redacción el Ejecutivo está esperando a recibir en las próximas semanas el dictamen de la Comisión del Pacto de Toledo sobre su propuesta inicial.

Por su parte, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, reiteró la oferta de diálogo a los sindicatos, a lo que el secretario general de UGT, Cándido Méndez, respondió que, aunque los sindicatos están por el acuerdo y la negociación, hay que saber «para qué».

Discrepancias «de fondo»

Además recordó que las discrepancias sindicales son «de fondo» y muy importantes y dejó claro que éstas no pueden salvarse negociando el desarrollo reglamentario de la reforma laboral.

De la Vega y Méndez coincidieron ayer en los estudios de la Cadena Ser. Aunque ambos habían pactado entrevistas por separado, finalmente compartieron micrófono e intercambiaron impresiones en directo sobre el desarrollo de la huelga general y lo que deberá pasar en los días posteriores.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró ayer que la huelga general fue «un fracaso» del Gobierno y «un fracaso» de los sindicatos, y recalcó que lo «acabarán pagando» los españoles. El líder del PP recordó que los objetivos del programa electoral con los que el PSOE ganó las elecciones en 2008 eran el pleno empleo y los derechos sociales, y que se fijó la estrategia de «acordar todo con los sindicatos». «Esto ya no existe», sentenció, y recordó que la tasa de desempleo alcanza el 20 por ciento y que la defensa de los derechos sociales es «un sarcasmo».