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El líder del PP, Mariano Rajoy, expresó ayer su disposición a dialogar con el Gobierno sobre la reforma laboral, si bien pidió sentarse a hablar de «temas concretos» y no limitarse a una «conversación». Recalcó que las cosas se deben hacer «en serio» y con «propuestas encima de la mesa» pero añadió que si el Gobierno quiere seguir «con su prepotencia y arrogancia», el Partido Popular cumplirá con su función de hacer oposición en el Parlamento.
Rajoy afirmó que en estos dos años el Gobierno no ha «hecho nada» para reformar el mercado de trabajo y subrayó que ahora la Unión Europea «presiona» y «obliga» a España. «Menudo papelón el nuestro -enfatizó-. Hemos pasado del milagro español a ser un país en estado de vigilancia».
Confusión
Rajoy, que manifestó su deseo de que salga adelanta un acuerdo con los agentes sociales, aseguró que el PP no conoce «el texto ni las propuestas del Gobierno» y agregó que «como casi siempre suele ser habitual» hay «mucha confusión», con «papeles que se le han dado a unos y a otros». Dicho esto, pidió que no quiere que pase lo que sucedió con el decreto ley de recortes sociales, donde el Ejecutivo «no quiso hablar» con el PP. «Estamos dispuestos a hablar, hemos demostrado que tenemos ideas y queremos hablar de cosas concretas. No queremos una conversación para que se diga que se ha tenido un conversación con nosotros», avisó, para añadir que si el Ejecutivo quiere «seguir con su prepotencia y arrogancia, el PP seguirá cumpliendo con su función de hacer oposición en la Cámara».
Por otra parte, Rajoy criticó duramente las subida del IRPF a las rentas más altas que han anunciado algunas comunidades gobernadas por los socialistas y afirmó de forma solemne que «ninguna comunidad del Partido Popular va a subir los impuestos en los próximos tiempos» porque «es malo para el crecimiento económico y para la creación de empleo». Rajoy avanzó que pedirá explicaciones por este tema a Zapatero, en la sesión de control de la próxima semana.