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EFE-BILBAO El recién proclamado presidente del PNV, Iñigo Urkullu, expresó ayer su compromiso con «la unidad y la fortaleza» de su partido y en la defensa del derecho a decidir de los vascos, pero «no desde la secesión o la ruptura», sino entendido como la manera en que se establece «la relación de Euskadi con España» y de ésta con Europa.

En su primera intervención ante miles de militantes y dirigentes del partido al término de la V Asamblea General de la formación nacionalista, Urkullu agradeció «la generosidad» de su antecesor Josu Jon Imaz al renunciar a su cargo «para preservar» la unidad del partido, «consciente de la tensión existente» entre las dos corrientes internas.

Urkullu valoró que su antecesor supiera «comprometerse para que la cadena no se rompiera», por «la virtualidad del bien supremo» de la cohesión, y que tomara la decisión de renunciar a su cargo «para preservar la unidad» del partido y ha recomendado a sus compañeros «aprender» de esa actuación, lo que ha arrancado de los asistentes un amplio aplauso. A continuación, expresó su compromiso «con la unidad y la fortaleza» del partido, que culmina «un proceso de renovación en la praxis y en los equipos humanos» para abordar «un cambio de ciclo» político en el que «hacer camino para la Nación Vasca» y crear las condiciones para que los vascos puedan escribir de su «puño y letra el futuro de Euskadi».