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OTR-GRANADA/MADRID La confrontación política sigue centrada en la economía. El presidente del PP, Mariano Rajoy, tachó los Presupuesto Generales del Estado para 2008 como «un fiasco y un engaño» a los ciudadanos, al tiempo que criticó que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se dedique a hacer «anuncios y promesas»: «acabará ofreciéndonos a todos un chalet en el Caribe y, si no, al tiempo». Por su parte, el portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, denunció la posición «catastrofista» del PP y aseguró que «nadie alfabetizado en economía puede decir que España está en recesión».

Durante el acto de presentación en Granada del presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, como candidato a la Presidencia de la Junta en las elecciones autonómicas de 2008, Rajoy consideró que los Presupuestos del año que viene son el reflejo de un presidente del Gobierno que «no se ocupa de los problemas reales de los españoles», sino que se ha pasado durante toda la legislatura generando problemas y debates «innecesarios».

Por su parte, Garrido, en rueda de prensa desde la sede socialista en la madrileña calle Ferraz, acusó al PP de mantener una posición «catastrofista» y de «pronostica el apocalipsis» con sus diagnósticos «absolutamente irresponsables e insolventes» sobre los Presupuestos. Por contra, el dirigente socialista aseguró que los PGE permitirán que España continúe en «la senda del bienestar y la modernización», mientras el PP sigue empeñado en «lanzar sobre la economía española todas las nuevas, nubarrones y pronósticos negativos posibles».

En este sentido, contropuso a las tesis populares el ritmo de crecimiento, que se acerca al 4%, y que organismos como la Comisión Europea, la OCDE o el Deutsche Bank indican que España es «el país que mejor se va a comportar en el futuro».