López Garrido (izq.) saluda a Zaplana antes de comparecer en rueda de prensa.

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PSOE y PP han mostrado sus discrepancias respecto a la tramitación parlamentaria del Plan Ibarretxe, mientras los populares anuncian que rechazarán su admisión a trámite, los socialistas lo apoyarán.

«No se trata de apartar un debate, sino de la defensa permanente del Estado de Derecho y de la necesidad de que un Plan que es un fraude de ley tenga una respuesta inequívoca en todos los niveles de decisión», explicó Zaplana. Y apeló al PSOE para conseguir la mayoría suficiente, ya que los socialistas, dijo, «saben de sobra que cuenta» con el PP en esta cuestión. «Con otros podrá tener problemas, pero con nosotros no», dijo, en referencia al anunciado apoyo a los trámites que darán algunos partidos que sustentan al Gobierno.

El PP no está dispuesto a que el Plan Ibarretxe se debata en el Congreso y votará en contra de su admisión a trámite en la reunión que mantendrá la próxima semana la Mesa de la Cámara Baja. Además de las medidas parlamentarias que puedan adoptar los populares, el presidente del PP, Mariano Rajoy, aprovechará su reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para recordarle que ningún Ejecutivo aborda grandes reformas sin tener en cuenta la opinión de los partidos mayoritarios.

Eduardo Zaplana adelantó que el objetivo del PP es que no se admita a trámite, y esa será la posición que muestre tanto en la reunión de la Mesa como en la de la Junta de Portavoces. En cualquier caso, los populares quieren que el debate tenga lugar lo antes posible, y para ello pedirá que se habilite el mes de enero para abordar los trabajos parlamentarios que sean necesarios.

Para el portavoz popular, ante una situación de la gravedad de la aprobación del Plan Ibarretxe, el Congreso «no puede estar de vacaciones». No quiso pronunciarse sobre el proceso de tramitación más adecuado para esta propuesta, ya que el PP no quiere que se tramite debido a que se trata de un proyecto «fraudulento, secesionista, inconstitucional y antidemocrático» que, además, «viene con el aval de ETA».