Unos setenta coches resultaron dañados.

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El artefacto explotó a las 15.50 horas, cuatro minutos antes de la hora señalada en una llamada al diario vasco 'Gara' y que no especificó la matrícula del coche, como suele hacer ETA en otras ocasiones. El director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, que se trasladó a Santander para coordinar las investigaciones y visitar el lugar del atentado, confirmó que se trataba de un coche Renault-19, de color gris, matriculado en Oviedo y robado el lunes en la localidad asturiana de Avilés. El coche llevaba placas de matrícula dobladas.

Díaz de Mera explicó que efectivos de la Policía Científica trabaja «intensamente» para encontrar indicios que permitan identificar a los autores del atentado. La fuerte explosión provocó un socavón de 250 metros cuadrados en la segunda planta del aparcamiento, donde se encontraba estacionado el coche bomba, cuyos restos y los de otros vehículos cayeron a la planta inferior. La onda expansiva levantó el suelo de la primera planta y destrozó la cabina de pago.

Unos setenta coches resultaron dañados, más de una docena con siniestro total y, según la Delegación del Gobierno, resultó dañada la estructura de este aparcamiento de tres plantas, de unos 1.500 metros cuadrados cada una, y con 321 plazas, de las que, entre 100 y 150 estaban ocupadas en el momento de la explosión. El delegado del Gobierno en Cantabria, Alberto Cuartas, apenas facilitó detalles de este atentado, dijo que la proximidad con el País Vasco hace suponer que ETA no cuenta con infraestructura en Cantabria e hizo esperar a los medios de comunicación para firmar en su presencia un convenio con la Tesorería General de la Seguridad Social para así «mantener un clima de normalidad».