Arnaldo Otegi mantuvo ayer una reunión con el lehendakari de tres horas de duración.

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OTR/PRESS-VITORIA Al finalizar el encuentro el dirigente abertzale, Arnaldo Otegi, aseguró que el proyecto del lehendakari «no da satisfacción ni a los sectores independentistas ni a los sectores unionistas». En lo que sí se mostró de acuerdo con el plan nacionalista es en la necesidad de que cualquier cambio en el marco político debe estar legitimado por la sociedad vasca en una consulta popular. Otegi, que acudió a Ajuria Enea junto con el representante de Batasuna en el País Vasco francés, Xabier Larralde, rechazó el plan del lehendakari porque «busca y tiene fines electorales», «no pone encima de la mesa mecanismos de resolución del conflicto» y «excluye a ciudadanos de este país de un proceso constituyente».

Según explicó, lo que Otegi pretende es que «todos nos sumemos a su proyecto político». El portavoz abertzale aseguró que «la puerta ha quedado abierta al diálogo», aunque recordó, como ya había advertido el Gobierno vasco antes del encuentro, que no hay posibilidades de alcanzar un acuerdo. «Lo que se tiene que dar es un escenario en el que todas las fuerzas y las organizaciones del conjunto del país participemos en un diálogo democrático y constructivo para buscar un escenario que satisfaga las aspiraciones de todo el mundo en este país», añadió.

Aunque Ibarretxe ya ha puesto el plazo de un año para dar con un documento definitivo, en la reunión con Otegi no habló de plazos para convocar una consulta popular, un aspecto en el que ambos dirigentes coincidieron. «Cualquier marco político al que acceda este país tiene que ser legitimado democráticamente», dijo Otegi, en la consulta popular que culminaría el plan de Ibarretxe. Hacía año y medio que Otegi no visitaba Ajuria Enea. Ese el tiempo que llevaba el lehendakari sin entrevistarse con dirigentes de Batasuna, tras prometer durante la campaña electoral del pasado año que no utilizaría el respaldo de la formación abertzale para gobernar.

Por su parte, Javier Madrazo (coordinador general de IU-EB), socio de gobierno de Ibarretxe, constató «coincidencias y diferencias» entre la propuesta de libre asociación de Ibarretxe y la vía federalista defendida por su coalición. Como coincidencias, destacó el «sentido federalista» de la propuesta del lehendakari que «apuesta por un pacto de convivencia para buscar el encaje de Euskadi en el Estado Español y parte de la propia legalidad, frente a estrategias de ruptura».