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Después de que el Parlamento vasco haya pospuesto la posibilidad de querellarse ante Garzón a la espera de una rectificación del juez, aún está pendiente la denuncia del Gobierno de Euskadi contra el mismo magistrado por considerar «nulo de pleno derecho» el auto que exige la suspensión de las actividades de Batasuna. El fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, dijo ayer que las medidas que ha adoptado Garzón contra la plataforma abertzale «se ajustan a la legalidad», por lo que dejó entrever que el Ministerio Fiscal se opondrá a la admisión a trámite de la citada querella.

Cardenal señaló que cuando reciba la querella estudiará los hechos que el Ejecutivo vasco imputa a Garzón, quien además es aforado, e insistió en que es «imposible anticipar una opinión» sobre la querella porque «son absolutamente desconocidos» los hechos que se le imputan al juez de la Audiencia Nacional. «El fiscal general del Estado normalmente habla con el mayor conocimiento de causa posible y, en este caso, se trataría de conocer los hechos que se le imputan a Garzón, y antes de conocerlos es un poco aventurado lanzar una afirmación», recalcó.

Avanzó que si se ha interpuesto esa querella por el sumario de ilegalización de Batasuna, el juez Garzón ha actuado «ajustandose a la legalidad». Además el fiscal general reconoció que se expresó con «cierta exageración» cuando, a raíz de la demanda presentada por la Fiscalía General para la ilegalización de Batasuna, aseguró que quería liberar a una parte de España «de los nazis de un partido que se llama Batasuna». Añadió que sus comentarios simplemente siguieron la terminología que había utilizado el portavoz de la plataforma abertzale, Arnaldo Otegi.