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El Parlament de Catalunya rechazó ayer con los votos de CiU y PP llevar la Ley de Extranjería ante el Tribunal Consitucional por la supuesta inconstitucionalidad de los artículos referentes a los derechos de reunión, manifestación, asociación y sindicación de los inmigrantes.

La votación se solventó con 68 votos en contra y 66 a favor, ante la ausencia del diputado socialista Martí Carnicer, y, aunque se votó de forma secreta y en papeleta, ninguno de los 134 diputados presentes rompió la disciplina de voto de su grupo.

Los diputados debían escribir en una papeleta si apoyaban o no el recurso, aunque grupos como el de CiU repartió entre sus diputados una papeleta impresa con un ´NO´ al recurso ante el Constitucional y de tamaño inferior, por lo que sus votos eran perfectamente identificables. Previamente, los portavoces de los grupos habían defendido su postura en ausencia del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que llegó poco antes de iniciarse la votación y después de que se reprochara hasta en tres ocasiones su no presencia.

Los tres grupos de izquierda, que habían defendido el recurso, apelaron sin éxito a CiU para que hicieran decantar la balanza hacia el recurso, algo que el convergente Domènec Sesmilo rechazó preguntándose «qué ganamos si prospera y qué ganan los inmigrantes».