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Tras el anuncio de Aznar de que el Gobierno ha mantenido una reunión con la dirección de ETA, la cascada de reacciones no se hizo esperar y todas con un denominador común: la proximidad de las elecciones. El ex presidente del Gobierno Felipe González, tras advertir que se trata «de un tema serio para incluirlo en campaña electoral», se mostró convencido de que ha habido «más de un contacto con ETA», aunque se negó a dar explicaciones porque, dijo, «a mí no me toca explicarlo». El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia cuestionó la oportunidad de hacer pública esta información a menos de una semana de las elecciones. Tras asegurar que él tenía «información de estos encuentros» por boca de Aznar, subrayó que él, sin embargo, se había «mantenido discreto».

Mucho más explícito fue el coordinador general de IU-EB, Javier Madrazo, para quien el anuncio tiene una «lectura my sospechosa» que es una «finalidad puramente electoralista». «Si realmente se quiere avanzar en un proceso de paz, lo que se hace no es airear el primer contacto a los medios de comunicación», apostilló.

El mismo calificativo de «sospechoso» fue empleado por el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, quien dijo que el Gobierno «ha tenido tiempo más que suficiente» para dar a conocer este encuentro y no hacerlo en plena campaña. Tras indicar que, en cualquier caso, «nunca es tarde si la dicha es buena», señaló que el Ejecutivo «hace ahora lo que hizo el PNV», motivo por el que dijo «se satanizó» a su partido.

El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Jon Imaz, se mostró, por su parte, «sorprendido» al conocer la confirmación de contactos entre el Gobierno central y ETA, debido a que, según ha dicho, no entiende la oposición a dialogar con EH cuando se reconocen contactos con una organización armada.

Imaz añadió que «sería bueno para este pueblo que todos jugásemos con franqueza y que todos fuésemos capaces de hacer un esfuerzo por la paz, que es lo que nuestra sociedad desea».