DAVID LÓPEZ

«A Palma llegan cruceros más grandes que la catedral y no puede soportarlo»

David López es el portavoz de la Plataforma contra los Megacruceros en Palma

David López Romero, portavoz de la Plataforma contra los Megacruceros.

TW
40

David López Romero es el portavoz de la Plataforma contra los Megacruceros que se constituyó formalmente en Palma en 2019. Aquél año 592 cruceros hicieron escala en el puerto marcando su máximo histórico. La entidad denuncia desde entonces el impacto del turismo de cruceros en la ciudad.

Este año 2025, si no hay cancelaciones, 541 cruceros llegarán al Puerto de Palma. Son 42 más que el año pasado. ¿Cómo repercute el turismo de cruceros en la ciudad?
—Al final termina repercutiendo en todo, por eso forman parte de nuestra plataforma una treintena de entidades de distintos sectores, del ecologismo, pero también de la economía, las entidades sociales… Tenemos que pensar que un megacrucero tiene un volumen superior al de la Catedral de Mallorca. Palma no puede soportarlo.

¿Les sorprende que el número de escalas siga creciendo?
—Lamentablemente no nos sorprende. Es algo que ya observamos en el primer semestre de 2024. También observamos que el número de cruceristas no crece de forma proporcional al número de embarcaciones y eso nos preocupa. Los cruceros no solo son cada vez más grandes sino que cada vez llegan más vacíos. Eso eleva su huella de carbono. Hay menos personas en un barco cada vez más grande que contamina más.

Noticias relacionadas

¿Eso es una apreciación o tienen datos que lo avalen?
—Hemos comprobado que los barcos que llegan son cada vez más grandes porque la Autoridad Portuaria publica los datos en su web. Lo que ocurre es que los publica con cierto retraso. Sabemos que en la temporada alta de 2023 (desde el verano hasta octubre) uno de cada tres barcos que hizo escala en el Puerto de Palma eran megacruceros. Eso va en contra de la línea que nosotros defendemos de buscar barcos más pequeños y sostenibles. Es necesario además reducir su número porque el Puerto de Palma ya no da abasto y la ciudad no puede acoger a tantos cruceristas.

El Govern anunció en 2021 un acuerdo con las navieras para limitar el número de megacruceros y de cruceristas que desembarcan en Palma. ¿Se está incumpliendo ese pacto?
—Sí. El acuerdo ni siquiera tiene cobertura legal. Solo se aplica a los cruceros de más de 500 personas. Los de menos pueden saltárselo, no computan. Nosotros hacemos un recuento y seguimiento continuos y ha habido muchos días en los que el acuerdo se ha incumplido. En 2022 y 2023 se permitía unos días al año superar esta limitación porque la programación requiere cierta antelación, pero se superó muchos más días de los permitidos. Es algo que en 2024 ha vuelto a pasar. Los impactos del turismo de cruceros no se han reducido. Hay días que pueden llegar a desembarcar 12.000 o 13.000 personas en Palma.

El pacto con las navieras era para cinco años. ¿Qué creen que ocurrirá cuando este expire?
—Sabemos que las navieras reservan a un año vista, por lo que las escalas que se autorizan en 2025 se planificaron el año pasado. Este año el acuerdo aún tiene vigencia, aunque los límites no son suficientes y además se incumplen. Si ahora se decide no renovarlo, en 2027 veremos las consecuencias reales. Mantenemos contactos con la Autoridad Portuaria, pero ellos siempre recuerdan que son los gestores del espacio y que están a lo que les manden. Al final realmente el acuerdo que anunció el Govern no es nada vinculante desde el punto de vista legal. Con el plan de remodelación del Puerto de Palma los cruceros se concentrarán en un solo muelle y puede que eso limite su espacio, pero solo hasta cierto punto. Es necesario establecer leyes y medidas que limiten realmente la llegada de megacruceros como hace Venecia. Son barcos que provocan un gran impacto que no ayuda a la ciudad. Cada vez hay más y son más grandes. Hay directivas europeas para la descarbonización de los puertos. Es un camino que vamos a tener que recorrer sí o sí. En el año 2030 el 70 % de los puertos tienen que estar descarbonizados. Por fuerza tendremos que transicionar.

La Autoridad Portuaria ofrece datos muy diferentes a los que publica la plataforma en cuanto a la calidad del aire en el puerto de Palma. ¿Por qué?
—Es cierto. Sus sensores dicen que todo está bien, pero nosotros tenemos una red de sensores que mide las partículas en suspensión y ya vimos en 2023 que cuando había cruceros en el puerto aumentaba la concentración de un tipo de partículas que están reguladas por la Unión Europea por temas de salud. Suben en ciertas horas del día. Lo que hace Autoridad Portuaria es coger la media anual y es por eso que concluye que todo está bien, pero si miras al detalle las horas del día puedes ver cuáles son las condiciones que propician que haya una mayor concentración de partículas dañinas.