INFORME

La UIB zanja el BIC de los muebles de Can Vivot y 30 son desvinculados del casal

El informe pasará por el Consell y los dueños repartirán la legítima con el resto de herederos

Imagen de uno de los salones de Can Vivot | ARCHIVO UH

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Ya hay informe final sobre el expediente que vincula el mobiliario de Can Vivot. Al final, la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha decidido dejar fuera 30 bienes muebles de la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) de los 65 que la propiedad había considerado innecesarios. Se responde así al recurso que habían presentado los propietarios, después de que la UIB pretendiera en primera instancia declarar BIC el 90 por ciento de los bienes muebles al casal. De esta manera, la cifra definitiva se reduce.

En este informe emitido por el departamento de Ciències Històriques i Teoria de les Arts de la universidad se deja fuera de la protección muebles repetidos, la mitad de cada una de las sillerías o aquellos que correspondían al siglo XIX, «ya que se ha fijado con criterios artísticos y de calidad de las piezas vincular el mobiliario y objetos correspondientes a los siglos XVII y XVIII».

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En el conjunto del casal, además de las estructuras, están incluidos en la protección BIC los textiles, es decir, damascos y telas de las paredes, cortinas, galerías, todas las carpinterías fechados en los siglos XVII y XVIII, además de suelos y artesonados, todos originales.

Conformidad

Tras el informe de la UIB, ahora solo falta la ratificación del Consell de Mallorca. Fuentes de la propiedad de Can Vivot han mostrado su conformidad con la resolución de la UIB. Los propietarios de Can Vivot señalan que «ahora tenemos que entregar un 30 por ciento de los bienes muebles al resto de herederos en concepto de legítima. Aunque hay elementos que son BIC y, aunque sean de su propiedad, han quedado vinculados a Can Vivot y no podrán salir de aquí».

El casal fue declarado Monumento Históricoartístico en 1973 por parte del Ministerio de Cultura por su condición de palacio barroco construido y decorado en el siglo XVIII. Ahora Can Vivot queda ‘vestido’ y no perderá su identidad.