Apesteguia, en el Parlament. | Europa Press

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«Un Watergate cutre». Así calificó este lunes el portavoz de Més per Mallorca –el grupo que empezó a indagar este asunto–, Lluís Apesteguia, el caso del conseller de Empresa, Alejandro Sáenz de San Pedro, que pagó a una agencia de detectives más de 4.000 euros para que hicieran un barrido en su despacho ante la posible existencia de micrófonos ocultos.

Apesteguia ha decidido preguntar a la presidenta balear sobre el asunto en el pleno y, además, ha solicitado la comparecencia del conseller, así como una copia de los informes. El Govern dijo en un primer momento que la contratación había sido por recomendación de la Policía Nacional pero desde la Jefatura negaron esta versión y el Govern la sustituyó por otra, según la cual habría sido «un policía» quien se lo recomendó a título personal.

También el PSIB ha cambiado una de sus preguntas y el diputado Marco Guerrero buscará la opinión del conseller. Iago Negueruela, portavoz socialista y que ocupó en el primer Govern del Pacte el despacho que ahora ocupa Sáenz de San Pedro, se refirió a este como «conseller de las cacofonías» y consideró «ridículo» todo este episodio.

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Fuentes del Govern, aunque no de manera pública, plantearon la semana pasada la posibilidad de que hubiera sido Negueruela quien hubiera «dejado micrófonos» en ese despacho cuando le dio el relevo, en el año 2019, a Juan Pedro Yllanes, de Podemos y con quien, en un primer momento, mantuvo algunas diferencias.

Yllanes: «Un disparate»

A esta conclusión llegaron después de que –siempre según el Govern–, el informe de la agencia de detectives hubiera descartado la existencia de micrófonos aunque hubiera dejado abierta la posibilidad de que «antes» sí hubieran existido. Eso fue lo que llevó a dar pie a la participación de Negueruela, algo que el socialista descartó el viernes.

También Yllanes se refirió a este asunto. En una conversación con este diario calificó de «disparate» este asunto y dijo que estaba «alucinado». Afirmó que ni dejó micrófonos en el despacho y que nunca tuvo la sensación de que alguien le espiara.