Pep Aloy, director general de Turisme; Jaume Bauzà, conseller de Turisme; Alfonso Robledo, presidente de Mallorca CAEB Restauración; y Miquel Planas, asesor jurídico de CAEB. | CAIB

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La Conselleria de Turisme rechaza hacer una moratoria de bares y restaurantes en Baleares. Así se lo ha trasladado el conseller Jaume Bauzá al presidente de Mallorca CAEB Restauración, Alfonso Robledo, en la reunión que han mantenido este lunes para abordar este asunto. Como adelantó Ultima Hora, los empresarios son partidarios de trasladar el modelos de los hoteles a su sector con la finalidad de incrementar la calidad y evitar el intrusismo. De este modo, para abrir un nuevo negocio sería necesario comprar las plazas de uno ya existente.

Sin embargo, Turisme no ha dado el visto bueno, aunque el conseller ha expresado su disposición a trabajar junto al sector para incentivar el aumento de calidad. En este sentido, ha señalado que en la Ley Turística se podrían incluir algunas certificaciones sobre calidad. Bauzá ha agradecido a los restauradores que quieran mejorar sus servicios «para que nuestro destino turístico de un paso en materia de valor».

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Robledo ha visto con buenos ojos la puesta en marcha de sellos de calidad, con la finalidad de que la oferta de restauración pueda aumentar su profesionalización. También ha apuntado su intención de trabajar con los ayuntamientos, que son los que tienen potestad para otorgar las licencias de apertura de bares y restaurantes. En este punto, ha señalado que empezarán a reunirse con los consistorios más grandes y una de las líneas de trabajo podría ser la zonificación para que no se puedan abrir nuevos negocios de restauración en las zonas que puedan estar saturadas. Esto ya existe en Palma y la idea sería aplicarlo en otras zonas con una problemática similar.

El representante de los restauradores ha justificado la petición de la moratoria porque en el caso de los hoteleros «hemos visto que ha funcionado el hecho de sustituir las plazas de menor calidad por otras de mayor; para nosotros eso es lo más efectivo». En este punto, ha recordado que en las Islas hay unos 9.000 bares y restaurantes y ha señalado que son demasiados. «Somos muchos y la apuesta por la calidad pasa por quitar los establecimientos más antiguos para sustituirlos por otros nuevos y modernizarlos».

Convivencia entre bares y comercios

Robledo ha querido dejar claro que «la calidad no va relacionada con el precio», que ofrecen los establecimientos, sino con la modernización y la mejora de los servicios prestados a los clientes. «Hay que copiar lo que funciona; lo hemos visto con los hoteles y nosotros vamos detrás de ellos». A su modo de ver, las instituciones públicas deben hacer todo lo posible para que haya diversificación de negocios en los municipios, ya que los propietarios prefieren alquilar sus inmuebles para a empresarios del sector de la restauración antes que a comerciantes porque los primeros pagan rentas superiores a los segundos. «La mayoría de los restauradores somos inquilinos», ha puntualizado. «Si todo son bares y restaurantes, las calles serán un sitio de paso nocturno. Los ejemplos a seguir son El Borne o Blanquerna, donde la restauración convive con los comercios», ha manifestado.