La procesión del Domingo de Ramos, de camino a la Seu. | Teresa Ayuga

TW
4

Cientos de personas se han congregado este domingo ante el Palau Episcopal de Palma para asistir a la tradicional bendición de ramos, un acto que da inicio oficial a la Semana Santa en la isla y que ha precedido a la procesión que va por la calle Mirador desde la residencia del obispo hasta la catedral de Palma. El Domingo de Ramos celebra la entrada de Jesús en Jerusalén, un hecho al que se ha referido el obispo, Sebastià Taltavull.

El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha sido el encargado de bendecir las palmas y los ramos de olivos que portaban los asistentes. La bendición de ramos congrega cada año a numerosos asistentes hasta el punto de que este año los organizadores han elegido hacerla fuera del Palau Episcopal para que pueda acudir más gente. La bendición siempre se había realizado en el patio central del edificio, pero este año se ha hecho fuera para que asistieran más fieles.

Ciudadanos de Palma y turistas se han mezclado en un acto muy emotivo que ha precedido a la procesión. Medio millar de personas han salido en procesión desde el Palacio hasta catedral. La comitiva iba encabezada por los vermells de la Seu, por delante del obispo. A su llegada a la puerta central de la catedral numerosos fieles han esperado a los asistentes a la procesión para asistir a la misa del Domingo de Ramos.

Noticias relacionadas

En su homilía ante los fieles, Taltavull ha hecho mención a la traición que sufrió Jesús por parte de dos de sus apóstoles, Judas y San Pedro, poco antes de ser ejecutado y se ha preguntado qué les pasó cuando decidieron cometer esta traición a quien había sido su amigo. Ha señalado que ese mensaje, el de traición, está de plena actualidad cuando se contempla el mundo actual y se observa cómo se va deteriorando la relación entre las personas.

"Nos mueve a considerar que, como en tiempos de Jesús, está ocurriendo lo mismo en muchos lugares de nuestra sociedad, donde la lucha por el poder, por cualquier poder sea ​​del signo que sea, crea traiciones y negaciones, frustraciones encubiertas y mentiras imperadas por el por, en el fondo situaciones de profunda debilidad, de falsa identidad y vacías de aquel espíritu, a través del cual sólo la confianza, el amor incondicional, la humilde voluntad de servicio y la donación de la propia vida en bien de los demás, pueden constituir su auténtico valor y sentido", ha dicho el obispo.

Ha pedido a los asistentes a la misa que aprendan del perdón de Jesús. "Aprendiendo la lección, nos proponemos devolver cómo lo hace el hijo pródigo y aceptar, con amor y petición de perdón, el abrazo del Padre que nos espera, como lo hace Jesús en la mesa fraternal de la Eucaristía", ha añadido.