Costa y Prohens, en primer plano, en el Parlament. | M. À. Cañellas

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Baleares dejará de ingresar el año que viene 1.226 millones de euros que se irán a los fondos de solidaridad con otras comunidades autónomas que establece el sistema de financiación. Es una cifra por encima de los 1.040 millones que se han destinado este año a esos mismos fondos, pero, para compensar esas aportaciones, el modelo tiene previsto otro fondo que beneficia a las comunidades aportadoras al sistema, como es el fondo de convergencia. Por esta vía llegarán a las islas 949 millones de compensación, que finalmente hacen que la solidaridad global con otras autonomías sea de 276 millones de euros.

Los datos del sistema de financiación que ha entregado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al Govern señalan que las Islas recibirán el año que vienen una financiación récord del Gobierno central. Llegarán 3.981 millones de euros, 400 millones más que este año, lo que ha permitid al Govern de Marga Prohens aprobar las cuentas más altas de su historia e incluso aprobar medidas fiscales de bajada de impuestos que suman unos 120 millones de euros, según las estimaciones del vicepresident del Govern, Antoni Costa.

Las cifras

Las cifras apuntan a unos ingresos extraordinarios por el IRPF, que sumarán 1.777 millones de euros (400 millones más) y un aumento del IVA, que supondrá una aportación de 1.798 millones para el año que viene.

En cualquier caso, Baleares volverá a ser una comunidad aportadora, es decir, será una de las pocas que destinen ingresos a solidaridad con otras comunidades autónomas. El nuevo Govern de Marga Prohens está de acuerdo con esta filosofía, pero exige que se revise hasta dónde debe llegar esa aportación extraordinaria.

La clave de esta revisión está en el cambio en el sistema de financiación. El Govern ya ha pedido formalmente a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que abra de una vez este debate para reformar un modelo que lleva caducado desde el año 2014. Las medidas que quiere poner el Govern sobre la mesa se basan en tres aspectos esenciales. Un primer lugar, cree que debe tenerse en cuenta la población real de las Islas, el aumento que se ha originado estos años y la población real que hace uso de los servicios públicos esenciales de la Comunitat.

La ordinalidad asimétrica

En segundo lugar, el Govern quiere que se mantengan las compensaciones por la insularidad y que su peso aumente en el nuevo sistema de financiación. La tercera pata de las demandas es que se respete el principio de ordinalidad. Es decir, que se tenga en cuenta que si Baleares es la segunda comunidad autónoma donde más ingresa el Gobierno per cápita gracias a los impuestos de los ciudadanos no puede ser después la novena o décima en el listado de las que reciben.

Quieren que se respete ese orden, aunque sea de una manera asimétrica, es decir, que los ingresos que recibe las Islas se acerquen mucho más a la recaudación real en el archipiélago. La ministra ya comunicó en el pasado Consejo de Política Fiscal y Financiera que comienza a preparar la reforma de sistema.

El apunte

La otra reivindicación: el perdón de la deuda que tienen las Islas con el Gobierno

La otra gran reivindicación pendiente del Govern es que el Gobierno le perdone parte de la deuda contraída durante estos años como consecuencia de una deficiente financiación. La deuda global se acerca a los 5.000 millones de euros y el acuerdo entre el PSOE y ERC establece que las comunidades quedarán exentas de pagar el 20 %, es decir, unos 1.000 millones en el caso de Baleares.

El Govern no cuestiona el perdón de la deuda sino el método que se ha seguido para anunciar la medida, a través de un acuerdo político entre dos partidos y no en una negociación en la que debe participar el Gobierno central y las comunidades autónomas.