Rafael Roig, presidente de la FEBT. | M. À. Cañellas -

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Reelegido el pasado jueves como presidente de la Asociación Empresarial del Servicio Discrecional de Viajeros de Baleares, Rafael Roig es voz preeminente del sector del transporte en las Islas -también es presidente de la FEBT y miembro de la comisión ejecutiva de la patronal estatal Confebus- y por tanto más que autorizada para abordar los principales desafíos que aborda el sector en 2024.

¿Qué retos se marca tras esta nueva reelección como presidente de la Asociación Empresarial del Servicio Discrecional de Viajeros de Balears?
Mi enfoque es perseverar en la defensa de los intereses de nuestro sector, donde uno de los desafíos específico que enfrentamos es el pago que AENA va a requerirnos a partir de 2025 por el uso de su espacio en la recogida de clientes en el aeropuerto. Es crucial trabajar para eliminar esta imposición, ya que impactará directamente en el cliente y encarecerá aún más nuestro destino turístico. Otro objetivo prioritario es la mejora continua del servicio al cliente.

¿Qué balance hace de la temporada y cuáles son sus expectativas para 2024?
Ha sido una temporada positiva, incluso con desafíos como el encarecimiento del combustible y de los recambios. Es complicado hacer predicciones para 2024 por la incertidumbre inherente a nuestro entorno, pero por ahora no hay indicios de que vaya a ser una temporada desfavorable; es más, es muy probable que se asemeje a la de este año. No obstante, mantenemos la esperanza de que los costes dejen de subir, lo cual sería fundamental para garantizar una mayor estabilidad financiera y un rendimiento más sólido en el próximo año.

¿Cuál es su receta para paliar el problema de la falta de conductores en el sector del transporte?
La colaboración del gobierno es fundamental para abordar esta problemática, ya que debe facilitar el acceso de la población activa a la profesión a través de ayudas directas para la formación, considerando los costes del permiso de conducir y el Certificado de Aptitud Profesional (CAP). Además, se tiene que favorecer el acceso a la profesión reduciendo la edad mínima para la obtención de los permisos, que está en los 21 años y representa una barrera para los jóvenes potencialmente interesados.

¿Qué subsector es el más afectado?
En general afecta de manera integral a todo el sector de transporte discrecional de viajeros y la normativa, sector en que la normativa no favorece a mejorar estas carencias.

¿Cuántos conductores más harían falta actualmente en las Islas?
Esa necesidad varía significativamente debido a la temporalidad del turismo en Balears y supone un desafío considerable a la hora de cubrir la demanda del sector. Esta demanda irá en aumento, ya que la media de edad de los conductores actuales se acerca cada vez más a la edad de jubilación. Es urgente abordar el problema mediante la implementación de estrategias efectivas de reclutamiento y formación de personal en el sector, el cual, no obstante, tiene la suerte de contar con la gran profesionalidad del personal en Balears, cuyo compromiso y habilidades son fundamentales para la movilidad en el Archipiélago.

¿Qué va a suponer para el sector el encarecimiento de los fletes marítimos por la nueva normativa europea sobre emisiones?
Supondrá un gran desafío para el sector y la población de Mallorca, ya que este coste adicional afectará exclusivamente a esta isla (Menorca e Ibiza se quedarán exentas al no alcanzar la población requerida por la normativa europea para aplicar este gravamen). Impactará directamente en los costes en general, intensificando el proceso de encarecimiento experimentado por la inflación. Considero que el Gobierno debe actuar contra esta discriminación en costes y explorar soluciones para mitigar el impacto económico, por ejemplo con ayudas específicas para las empresas afectadas.

¿Cómo afronta la negociación del nuevo convenio colectivo de transporte discrecional de viajeros?
Mi idea es alinear el convenio con las tendencias observadas en las negociaciones en otros sectores. Preveo un aumento de salarios que se ajuste a la realidad económica actual, aunque esos aumentos deben ir de la mano de mejoras en la capacitación del personal: hay que vincular el ajuste salarial a la mejora en el servicio. La apuesta por la formación continua y la calidad del servicio al cliente son esenciales.

¿Qué opinión le merecen las infraestructuras de movilidad con las que cuenta Balears en la actualidad?
Creo que se han producido notables mejoras en los últimos años y desde nuestro sector valoramos muy positivamente la atención a nuestras propuestas. Aún hay margen de mejora con proyectos clave como la implementación de un segundo cinturón vial o la apuesta por actuaciones como la salida de la Ma-20 a Can Valero o la salida de la Ma-19 a Can Pastilla, que aunque no suponen un gran impacto económico pueden optimizar sustancialmente la circulación en nuestras carreteras, sobre todo para los profesionales.