El líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, durante su intervención en la conferencia del Partido Popular Europeo que se celebra este lunes en Barcelona. | Andreu Dalmau

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado a Pedro Sánchez de ser el único presidente europeo capaz de ser «aplaudido simultáneamente» por Hamás, Bildu y los CDR, y ha avisado a la UE de que no puede abordar como un «asunto interno» que España se aleje «a pasos agigantados» de los valores europeos. El Partido Popular Europeo (PPE) ha celebrado una conferencia en Barcelona, en pleno debate sobre la ley de amnistía, con intervenciones de los ministros de Asuntos Exteriores de Italia y Bulgaria, del presidente del PPE en el Parlamento Europeo, Manfred Weber, y de otros dirigentes nacionales o europeos del partido. En su intervención de clausura, Feijóo ha citado al excanciller alemán Konrad Adenauer para recordar que, en política, «lo importante no es solo tener la razón, sino que te den la razón».

El dirigente popular ha contrapuesto la Europa que se construye «sobre puentes» frente a los «muros políticos y sociales» que trata de levantar Pedro Sánchez, al que ha tildado de «presidente amurallado, para defenderse de la verdad, la legalidad y la mayoría de españoles». Feijóo ha lamentado que la socialdemocracia española haya «mutado» hacia posiciones «extremistas», al estar apoyado por el independentismo catalán que «pretende fracturar España» y por los «herederos» de ETA, en relación a Bildu, pero también porque la investidura la decidió Carles Puigdemont desde Bruselas. Censura la postura de Sánchez sobre Palestina e Israel Una «anomalía» que, ha proseguido, también se produce en su política exterior: «Cuesta concebir -ha afirmado- que un gobierno europeo reciba el agradecimiento de un grupo terrorista como Hamás».

Dejando claro que Palestina «tiene derecho a la paz, la prosperidad y que se respeten todas las normas del derecho internacional y humanitario», ha matizado que «Palestina no es Hamás: a Hamás hay que destruirlo y anularlo». El líder de la oposición ha aseverado que Sánchez «no puede pretender» que el PP apoye su postura sobre el conflicto israelí-palestino, porque «es inadecuado, porque no la hemos negociado y ni siquiera se nos ha comunicado, porque rompe el consenso en política exterior española y porque se ha adoptado al margen de los socios europeos». «¿Realmente es razonable, en pleno conflicto bélico, crear un conflicto diplomático? ¿Un primer ministro europeo, con la presidencia de turno de la UE, puede tener una equivocación tan grave, en el lugar y la forma?», se ha preguntado. Y ha proseguido: "¿Hay algún primer ministro que consiga el récord de ser simultáneamente aplaudido por Hamás, de basar su investidura en el heredero de una organización terrorista y de indultar actuaciones en Barcelona que los jueces consideran terrorismo urbano? Solo hay uno: Sánchez. Y lo lamento profundamente, porque es una grave equivocación de la diplomacia española».

«No es un asunto interno de España». Para el líder popular, la decisión de Sánchez de ser investido a través de un «trueque» con el independentismo catalán supone que el Gobierno de España «se aleje a pasos agigantados de los valores europeos». «Basta ya», ha afirmado, citando a Fernando Savater. Bajo su punto de vista, se ha cometido una «corrupción política sin precedentes» al haber «comprado» la Presidencia a cambio de una amnistía a quienes «protagonizaron un golpe a la democracia y fueron condenados por malversación, corrupción, prevaricación y terrorismo», pero también a cambio de un «referéndum de independencia y de concesiones económicas». «¿Alguien podría decir que se trata de un asunto interno de España? Yo creo que no, como tampoco lo era la construcción del muro de Berlín. Las democracias europeas cometerían un error si vieran la deriva del Gobierno español como una cuestión doméstica», ha avisado. Para Feijóo, «la quiebra de la seguridad jurídica, el acoso a los jueces o el establecimiento de reglas arbitrarias conduce a una inestabilidad que tarde o temprano afectará al conjunto de la UE», por lo que ésta «no puede normalizar en España lo que no admite en otros estados miembros».