Varios médicos del servicio de Otorrinolaringología trasladaron a la dirección quejas por el comportamiento errático de su superior. | P. Pellicer

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Médicos del servicio de Otorrinolaringología de Son Espases enviaron a la dirección del centro un listado con pacientes «víctimas de mala praxis» por parte del entonces jefe de servicio. El doctor, que fue sustituido hace un año del cargo, está ahora imputado por la muerte de un hombre de 61 años cuyo tratamiento era seguido por otro doctor y al que realizó una cirugía distinta a la que había aprobado el comité de tumores del centro.

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El médico que atendía inicialmente al paciente fallecido declaró como testigo ante la magistrada que instruye el caso. En su declaración aseguró que el comportamiento de su entonces superior no fue algo puntual. Varios médicos del servicio trasladaron sus quejas en reuniones con la dirección e incluso hicieron esas listas de afectados. Según señaló, el gerente le comunicó que leían las cartas aunque no las constestaran. Sobre el caso en concreto, el del exalcalde de Sa Pobla Joan Comes Reus, señaló que también informó por carta de lo ocurrido antes del fallecimiento del hombre. Se ratificó en esa misiva en la que mostraba su «cabreo y frustración intensa». «Existe una relación causa efecto entre la intervención a la que fue sometido el paciente y el resultado del fallecimiento», explicó a la juez. «No tenía ninguna posibilidad de supervivencia», añadió.

El imputado asumió él mismo la operación del paciente y realizó una técnica que era insuficiente para limitar la expansión de un tumor y, según el testigo, de hecho lo que hizo fue provocar un crecimiento más virulento. El imputado declara a finales de mes.