Imagen de una reciente protesta médica. | Efe

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¿Por qué faltan médicos en Baleares? Una de las profesiones más socialmente prestigiadas es también de las más castigadas por las condiciones laborales. La mitad de la plantilla de facultativos en la sanidad pública ha enlazado unos 40 contratos temporales. Pero se trata de una media, es decir, se han dado casos en que un médico ha pasado por hasta 200 contrataciones, advierten, sin titubear, desde el Sindicato Médico. No sólo eso, ahora también ven como profesionales que llevan más de 20 años de interinaje, no podrán tomar plaza tras el proceso de estabilización porque les toca jubilarse.

Fuentes jurídicas explican que según la normativa la plantilla de plazas estructurales de la administración pública debe proveerse de personal fijo. Para las plazas no previstas puede contratarse a personal interino pero de manera inmediata la administración tiene el deber de sacarla a oposiciones. Además están los puestos no estructurales, aquellos que sirven para cubrir bajas o vacaciones de Navidad o verano, que serían los únicos que deberían cubrirse con contratos eventuales.

Pero la excepción ha sido la norma durante años. El incumplimiento era tan flagrante, sobre todo en el sistema sanitario público, que la misma Unión Europea ordenó rebajar la interinidad en toda la administración pública española por debajo del 8 %, he ahí el Plan de Estabilización que se está llevando a cabo en los últimos años.

Si bien es cierto que IB-Salut trabaja para su cumplimiento antes de que finalice 2024, durante años los profesionales han sido castigados enlazando plazas temporales en las que según terminaba un contrato se perdían los derechos intrínsecos a él, es decir, son autoconclusivos. «Se han usado a conciencia este tipo de contratos porque perdían los permisos generados como son las excedencias voluntarias o la carrera profesional», cuentan desde Simebal. Aunque este último punto, el de derecho al plus de carrera, se aprobara también para los eventuales justo antes de las elecciones autonómicas.

El hecho de enlazar contratos, como bien es sabido, dificulta la conciliación, el proyecto vital y la simple cotidianidad de pedir un préstamo al banco. Con estas condiciones, «yo les digo a mis hijos que se dediquen a otra cosa», dicen fuentes del sindicato. Su presidente, Miguel Lázaro, habla de una práctica en «fraude de ley», consentida desde hace años. Si bien Simebal empezó a interponer demandas judiciales en 2019, unas 130 que van saliendo ahora en las que se condena al IB-Salut y le obligan a mantener a interinos hasta que se cubra la plaza reglamentariamente, «se sigue vulnerando ampliamente la normativa en gerencias tan importantes como Son Llàtzer o Son Espases», denuncia el colectivo afectado.

«El problema es que el personal de gestión sigue siendo el mismo, y lo sigue haciendo igual», argumentan pese a haber un cambio de gobierno y unos nuevos dirigentes interesados en subsanarlo. «Hay una neuróloga que lleva 5 años en Son Llàtzer y la gerente no le ha dicho si la volverá a contratar aunque la necesitan. Son contratos objetivamente irregulares».

Las guardias representan un porcentaje muy alto del sueldo de un médico de hospital. Cuando un profesional está de baja (y la de embarazo es la más común y también la más prolongada) se dejaba de percibir esta parte del sueldo. En base a demandas judiciales, Simebal logró que tanto en el periodo de adaptación de la maternidad, como en el de baja, se prorratearan las guardias en función de los seis meses previos a la indisposición. Sin embargo, durante la lactancia materna este complemento del sueldo deja de percibirse si no se demuestra que se da pecho.

Es decir, se hace un lectura estricta de la instrucción específica del IB-Salut que deja fuera del cobro del plus a los padres en periodo de lactancia o las madres que optan por dar el biberón a sus bebés. Las mujeres son, además, de las más afectadas por las contrataciones irregulares pues pierden los derechos laborales adquiridos si se acaba su contrato.