El dermatólogo José Manuel Miralles posa durante la entrevista. | Pere Bota

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José Manuel Miralles (Palma, 1963) especialista en Dermatología y Venereología, es el responsable de la organización de la reunión anual del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDED) que atraerá a centenares de expertos entre el 5 y el 7 de octubre al Palacio de Congresos de Palma.

Dicen que dermatología y estética son de las especialidades con más intrusismo en Medicina.
—Cuando se tratan temas multidisciplinares que atañen a varios especialistas el límite a veces no está claro, pero lo importante es que el usuario compruebe que quien le atiende tiene una titulación, que acredite que es un profesional.

¿Hay que seguir yendo a Turquía para los implantes capilares?
—Las técnicas son universales más allá de las modas. Yo sólo quiero apuntar que, más allá de si lo hacen bien o no, es importante tener cerca a tu médico, porque las complicaciones siempre son posibles.

Quizás van por el precio.
—Los precios vienen marcados por los costes. En mi caso (yo hago láser dermatológico) son tecnologías de muy alto coste, en evolución constante, y es lógico que los tratamientos también lo sean. La especialidad es muy tecnológica tanto a nivel diagnóstico como terapéutico. El clásico láser de CO2 ha tenido una evolución tremenda para ajustar los parámetros a lo que buscamos en cada paciente. Uno de los grandes avances es que ahora se trabaja con tecnología de picos segundos y la piel oscura también puede tratarse, antes no.

Pensar en láser es pensar en depilación pero hay mucho más...
—Hablamos de rejuvenecimiento, de pigmentación, de tratamientos vasculares, de remodelación de cicatrices… Puede servir para la rosácea que en los últimos años ha crecido de forma espectacular, muy influido por el estrés, la pandemia o las mascarillas. Los dispositivos permiten un mejor tratamiento. No me gusta hablar de curaciones porque no hacemos milagros, mejoramos situaciones.

¿Ha cambiado el tipo de paciente de estética?
—Sí. Con las redes sociales todos está al día y a la vista. La demanda ha evolucionado y hay que separar los problemas de las distorsiones de imagen. En general el hombre se ha incorporado a todo lo que tiene que ver con estética. Además es un paciente muy fiel porque nota mucho las mejoras. Ahora también hay gente más joven y hay que valorar cuándo deben hacerse un tratamiento y cuando no.

¿Un buen dermatólogo asesora?
—Tiene que asesorar al paciente y, a veces, decirle que no. Y no es ser mejor o peor, cualquier médico debería hacer los mismo. Me dan mucho miedo los filtros de redes porque no son reales.

¿Ha venido gente pidiendo que le dejen como un filtro?
—No es mi especialidad pero hay que manejar mucho las expectativas porque no son reales. El concepto es que hay que ir a la belleza por la salud, una piel sana va a ser una piel bella. Hay que cuidar los hábitos de sueño, de alimentos, de exposición solar… Que no hay que estar ocultos, hay que vivir pero siempre con sentido común, reduciendo el estrés que también influye.

Comemos mal, dormimos poco y hay mucho estrés, tendrán mucho trabajo.
—Claro. Muchas patologías empeoran con el estrés: la rosácea, la dermatitis, la psoriasis, los acnés… Tenemos la idea del acné juvenil que se va pero cada vez vemos más en adultos y está asociado a factores externos como éste. En los últimos 15 días de agosto ha sido tremendo los pacientes que han llamado con acné descontrolado por el calor y la humedad.

¿El sudor no limpia los poros?
—No, a veces los ocluye, puede taponar la piel.

Dermatología es de las especialidades con mayor lista de espera.
—Aunque haya aumentado el número de profesionales, la demanda se ha multiplicado. La gente no cuidaba su piel, hemos tomados conciencia, hacemos revisiones… Se diagnostica mucho más cáncer de piel pero cada vez más en fases iniciales. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, el más expuesto.

¿Y por qué dicen que tiene memoria?
—La mayoría de los problemas de la edad adulta se van generando en la infancia. Es cierto que ahora los padres protegen más a sus hijos pero cuando a los 12 años van solos… Hemos retrasado la edad en la que vienen los problemas.

¿Es Balears una meca del turismo estético?
—Mi clientela es muy fija si bien es cierto que, gracias a la conectividad, vienen más pacientes de otros países que se hacen el tratamiento y se van pero son fijos.

La investigación en genética advierte que han detectado al responsable del envejecimiento.
—Da miedo porque generan expectativas irreales. Entre el hallazgo y cuando sea aplicable a la clínica pasan años y eso es peligroso.