Antonio Deudero, Jaime Martínez y Juan José Elías, frente a los autobuses inutilizados. | Pilar Pellicer

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El Ajuntament de Palma pierde unos 30.000 euros al mes por el hecho de tener los cinco autobuses de hidrógeno paralizados porque carecen del combustible que debía de producir la planta de Lloseta y que, como avanzó este diario, lleva un año y medio sin funcionar por un fallo de diseño. Los buses de la EMT, que están aparcados en las cocheras de la empresa, los compró el anterior equipo de gobierno de Cort.

«Han engañado a los ciudadanos, no puedes comprometer cinco millones de euros, que es lo que ha costado estos buses, y que luego no puedan usarse», según ha denunciado este jueves el alcalde de Palma, Jaime Martínez. Estos vehículos, sin combustible de hidrógenos, solamente disponen de una autonomía de poca más de una hora, por lo que no sirven para hacer las rutas. Martínez ha descartado la posibilidad de venderlos por cree que sería una pérdida, pero ha admitido que, de momento, siguen buscando alternativas para poder incorporarlos al servicio.

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«Frente a su oscurantismo, nosotros explicamos las cosas como son, porque nos han dejado una EMT que es un caos», ha comentado el 'popular', detallando que al llegar al consistorio había unos 85 buses averiados cada día, y que en este primer mes que llevan gobernando han podido rebajar la cifra a 60. «Hay que ir mejorando estos datos», ha señalado.

Martínez también ha lamentado que se encontraron con cuatro minibuses averiados en las cocheras que ya están poniendo en marcha, así como una decena de buses eléctricos que solo disponían de un cargador. Ahora, según el alcalde, ya han habilitado una docena de puntos de carga, lo que permite que circulen con más asiduidad.