La Guardia Civil puso en marcha una operación policial en 2017 para combatir las denuncias falsas. | Alejandro Sepúlveda

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La empresaria británica Laura Cameron y otras siete personas serán finalmente juzgadas por el gran fraude a establecimientos hoteleros de las Islas acusados de intoxicaciones alimentarias falsas por turistas, en su mayoría de Reino Unido. La Audiencia Provincial ha confirmado el procesamiento de la principal acusada y confirma la competencia de los tribunales españoles para juzgar la estafa de las intoxicaciones falsas.

La defensa de la principal encausada atacaba la competencia de los tribunales españoles. Sostenía que un posible delito de estafa se habría cometido en el Reino Unido dado que era allí donde se formulaban las reclamaciones que más tarde se dirigían hacia los touroperadores y, de ahí, a los hoteleros españoles. La defensa añade que la única actividad que llevó a cabo Cameron fue la venta de datos de turistas a las empresas británicas que canalizaban luego las reclamaciones. La Audiencia recuerda que, de lo que se acusa a Cameron no es solo de esta actividad sino también de la acción de «convencer a los turistas ingleses alojados en hoteles de Mallorca, entregándoles un formulario elaborado por ellos, explicarles el modus operandi para hacer constar falsariamente que habían estado enfermos durante la estancia para finalmente reclamar en Reino Unido».

Añade el auto de la Sección Primera de la Audiencia que el delito de estafa que se imputa a Cameron se comete en cualquier lugar donde se realiza una de las acciones necesarias, ya sea el engaño o el desplazamiento de dinero y, por tanto concluye que la cuestión de competencia «no puede prosperar».

Cameron fue detenida en 2017 en pleno apogeo de las falsas intoxicaciones que costaron millones a empresas turísticas de las Islas. La Audiencia confirma su procesamiento ya que sostiene que existen indicios suficientes de que la empresa que montó se dedicaba a captar a turistas en distintos hoteles. Allí se captaban sus datos y se les daban instrucciones de qué tenían que hacer para luego poder reclamar. Para ello bastaba con la compra de algún medicamento digestivo y, con el ticket de este luego se impulsaba la reclamación.

Cameron planteaba que, en realidad los hoteleros aceptaron no acudir a los tribunales ingleses para defenderse. La Fiscalía y las acusaciones, la Federación Hotelera y Mac Hotels, representada por la abogada Carolina Ruiz, pidieron desestimar el recurso. Las reclamaciones se cortaron en secto tras una primera condena por estafa en Reino Unido.