Imagen de una termita. | Wikipedia - Sanjay Acharya

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«Las plagas más conocidas van a más. Ratas, cucarachas, mosquitos, termitas, chinches… En ocasiones son imperceptibles, en otras son más evidentes, pero su presencia se incrementa». Así se explica Raúl Luzón, biólogo y socio y director general de Vectobal, empresa dedicada a la prevención y gestión de plagas y a la higiene ambiental.

«Las termitas son imperceptibles, pero están en todas partes desde siempre. El casco antiguo de Palma sufre especialmente este problema. Con las numerosas reformas que se realizan en esta parte de la ciudad, se descubre el problema de las termitas en vigas y marcos. Realmente, las termitas siempre viven en el subsuelo, pero pueden ascender por las paredes y afectar a todas las maderas de los interiores. Si se descubren termitas en un tercer piso, con total seguridad las hay en los inferiores y habrá que comprobarlo en los superiores».

El biólogo indica que «la detección la realizamos con audiotermes, que son aparatos que permiten escuchar la actividad de las termitas en el interior de una viga, por ejemplo, y con sensores de microondas, que detectan su movimiento. Las colonias pueden ser de cientos de miles de individuos, con una reina que pone huevos sin parar».

Plagas de termitas

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Luzón añade que «las termitas no transmiten enfermedades, aunque su afectación a construcciones sí puede suponer un riesgo, con el agravante de que no se ven. Puede haber vigas o puertas consumidas por las termitas, pero exteriormente no se percibe nada. No es como la carcoma, que sí deja restos visibles».

Los tratamientos consistían hace tiempo en la aplicación directa de productos químicos. Ahora se opta por otros. El responsable de Vectobal indica que «ponemos cebos de celulosa, que es lo que realmente comen las termitas, mezclada con un poco de insecticida. La mezcla es un inhibidor del crecimiento y acaban muriendo a largo plazo. La reina también muere, pues las termitas la alimentan con ese producto. El tratamiento puede tardar unos 10-15 meses para acabar con la colonia, pero el seguimiento puede durar 5 años».

Raúl Luzón

Otra plaga que va a más es la de las chinches en los hoteles, aunque, por supuesto, también puede haberlas en viviendas particulares. Luzón explica que «se detectan por los restos de sangre y excrementos que van dejando en las habitaciones, especialmente en los colchones, siendo muy difíciles de localizar a simple vista. De hecho, realizamos formaciones a los servicios de limpieza de los hoteles. Todo empieza cuando un cliente avisa de que algo le ha picado, relacionándolo inicialmente con un mosquito».

El director general de Vectobal tiene muy claro que «no se trata de categorías o niveles de limpieza en los hoteles. Con unos establecimientos más modernos y limpios, hay más chinches que nunca. Las chinches no vuelan, las traen los clientes. La globalización y los viajes facilitan la dispersión. No son un vector de enfermedades, pero su picadura puede provocar reacciones. Un tratamiento es la aplicación de vapor caliente en la habitación, pues mueren a los 50 grados. En los hoteles de lujo, el tratamiento es más complicado, pues suele haber más muebles y elementos donde puede esconderse. Otros tratamientos pueden ser mecánicos -aspiración- y aplicando un producto químico pulverizado. Nos hemos encontrado con chinches en habitaciones aisladas, pero conozco casos de tratamientos a hoteles enteros».

El apunte

Métodos de lucha contra las plagas más conocidas de ratas, cucarachas y mosquitos

Otras plagas conocidas son las ratas y cucarachas. Respecto a las primeras, Luzón comenta que «ya no se aplican venenos en exteriores, donde se puede provocar un efecto dominó en otros animales, ni en cocinas. En estos casos, se colocan trampas mecánicas que pueden avisar de las capturas mediante sensores. El veneno sí se aplica en alcantarillados, salas de máquinas o infraestructuras sensibles o estratégicas. Para las cucarachas se recurre a geles con productos químicos selectivos». Sobre los mosquitos, el responsable de Vectobal explica que «son la principal preocupación en salud pública, pues puden llegar a todas partes y transmitir enfermedades, especialmente en el caso del mosquito tigre. Su control es obligado para los ayuntamientos. Si se trata de espacios públicos, colocamos ovitrampas, donde los mosquitos depositan sus huevos, o apicamos un larvicida específico que es biológico, no químico».