El misionero Andreu Vicens.

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«Hay mucha tristeza en Turquía, y una enorme depresión, sobre todo de personas que tenían conocidos en las regiones afectadas por el terremoto. Creo que el dolor durará un tiempo». Es la percepción que tiene el misionero (de la congregación de los identes) Andreu Vicens (Santanyí, 1956), que vive en el país desde hace casi 39 años. Es, además, el responsable de la Iglesia Santuario Sagrado Corazón en Estambul de los últimos 21 años. Desde esta ciudad ayuda con su mensaje de Dios a centenares de personas afectadas por el terremoto así como a los refugiados que han llegado hasta la ciudad administrativa. Andreu Vicens, además, está colaborando con Cáritas España y mantiene contacto con el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, a quien le ha trasladado la necesidad de encontrar espacios para acoger a las víctimas.

«La situación en Turquía es muy grave y probablemente más de lo que hemos visto o escuchado. Seguramente el número de personas recuperadas sea mucho más elevado», advierte a este periódico el religioso a través de una conversación telefónica. Vicens explica que, aparte de sus obligaciones en su iglesia, gran parte de su tiempo lo destina a conectar a las organizaciones que trabajan en la región como Cáritas, con distintas entidades o asociaciones que quieren ayudar tras el desastre.

«El material que ahora mismo más necesitamos para las familias es, sobre todo, ropa de abrigo, alimentos y ayuda económica. El tema de las medicinas, su traslado a Turquía, es mucho más complejo», apunta. Por otra parte, asegura que «todas las iglesias católicas de Estambul, y en general el país, estamos destinando todos los donativos de las mismas a la causa».

Terremoto de 1999

No es la primera vez que el misionero mallorquín vive una catástrofe natural de esta índole. Cuando se produjo el gran sismo de magnitud 7,4 que azotó por completo Estambul en 1999, Andreu Vicens estaba allí. «Lo que nos amortiguó fue el Mar de Mármara, y por ello no fue peor». El religioso recuerda que la cifra de muertos llegó a casi 20.000 personas y también hubo datos parecidos en cuanto a los desaparecidos. Sin duda, considera que el terremoto de 1999 y el de ahora se han vivido de forma «muy distinta». En esta ocasión, el sismo ha llegado a una decena de regiones de Turquía incluso llegando a penetrar Siria, y se ha sentido además en Irán, Irak y Egipto.

Misionero en Estambul
Andreu Vicens (chaqueta marrón), durante la visita del patriarca ortodoxo Bartholomeos I, el pasado domingo.

«Es verdad que hoy en día hay más conciencia de ello en comparación a hace 24 años, pues se sabe que el 80 % del territorio turco tiene problemas sísmicos. La sorpresa ha sido que Estambul no se haya visto afectada, porque desde el 99 estaba anunciado que volveríamos a vivir otro desastre en la ciudad», argumenta Andreu Vicens. Ante esto, recuerda que el Gobierno turco cuenta con numerosos programas para proteger las nuevas edificaciones en Estambul ante los sismos.

El misionero reza ahora por todas las personas fallecidas y desaparecidas a causa de la catástrofe y no tira la toalla para conseguir «toda la ayuda necesaria ahora mismo». Sobre su regreso a Mallorca, todavía, dice «no tengo fecha», y a pesar de su edad bromea con que «me podrían destinar a otro sitio, donde sea necesario».

Campaña solidaria con Turquía

La Asociación Somo1Más recuerda que la campaña de ayuda para destinar cajas con alimentos y ropa a Turquía termina hoy, y en los próximos días enviarán todo el material recaudado para las familias de las zonas afectadas del país.