Pere LLinàs, en el laboratorio del IdISBa.

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El mallorquín Pere Llinàs, de 29 años, ha recibido la beca Sara Borrell para continuar durante tres años más con su investigación en la Fundació Institut d'Investigació Sanitària Illes Balears (IdIsBa). Antes de llegar a la treintena, Pere ya cuenta con una carrera de Bioquímica de la UIB y un máster y doctorado en Biomedicina por la Universitat de Barcelona. Ahora estudia desde hace dos años, y podrá hacerlo durante tres más, la epigenética de la metástasis y la inmunoterapia del cáncer de mama triple negativo. Palabras difíciles, pero que podrían salvar la vida a muchas personas. Los dos objetos del trabajo se centran en la medicina de precisión, utilizada para individualizar al máximo el tratamiento de los pacientes oncológicos, con tal de que este sea más eficaz de cara a las características propias de cada enfermo. El grupo de investigación del IdIsBa, en el que se encuentra Pere Llinàs, se centra en la epigenética y la inmunoterapia.

A pesar de tener el mismo libro de instrucciones (el ADN), la epigenética se encarga de ordenar a las células la acción concreta que deben desarrollar. Sin embargo, al aparecer un cáncer, se produce un cambio epigenético que altera el desarrollo celular y propicia el crecimiento del tejido canceroso. Ante ello, Llinàs trata de identificar la diferencia entre el tejido sano y tumoral y observar qué produce este cambio y cómo evitarlo en los casos de cáncer de mama triple negativo, uno de los más agresivos y con peor pronóstico, debido a la mayor posibilidad de metástasis. «Vemos las diferencias que se dan entre pacientes, por qué algunos sufren metástasis y otros no, e intentamos poder predecir su evolución», explica el investigador mallorquín.

Aparecida y desarrollada ya la enfermedad, uno de los principales problemas en su tratamiento es que el sistema inmune del propio cuerpo no reconoce las células tumorales, motivo por el cual no las ataca. Esta es la segunda rama de la investigación del grupo de epigenética del cáncer, con la meta de reforzar el sistema inmunitario de cada paciente para que pueda encontrar las células cancerosas. Llinàs advierte de que, del mismo modo que en el resto de investigaciones científicas, los posibles resultados se plantean a largo plazo, años vista. La beca ayudará a alargar un proyecto, con sello mallorquín, que puede salvar muchas vidas. El arenaler se prepara ahora para tres años de intenso análisis, pero agradecido de poder «seguir estudiando en casa», en un sector, el de la investigación, precarizado, pese a su potencial.