Los mejillones serán analizados cada tres meses. | JAUME MOREY/APB

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La Autoritat Portuària de Balears (APB) ha puesto en marcha en el proyecto El mejillón como biorremediador en las aguas del puerto de Palma. Se trata de un estudio dirigido por el Centre Oceanogràfic de Baleares, que ha confirmado su viabilidad tras superar las primeras pruebas. Con el apoyo logístico de la empresa Astilleros de Mallorca, los científicos del Oceanogràfic han iniciado sus primeros trabajos en el puerto de Palma, instalando varias cuerdas con mejillones aportados por los mariscadores de Menorca. En concreto, se han instalado dos cuerdas, cada una con unos 30 mejillones, en la dársena de las instalaciones de Astilleros de Mallorca, otra cuerda en las de la concesión náutica    La Lonja Marina Charter y una cuarta en el exterior del puerto, que hace las veces de control y comparación de parámetros con los del interior .

Cada tres meses, el equipo investigador del Oceanogràfic, dirigido por Salud Deudero, analizará los tejidos de los mejillones de esta primera fase, determinando la cantidad de hidrocarburos, metales pesados y microplásticos que acumulan. Finalmente, en esta primera fase de estudio, si los mejillones resultaran claramente beneficiosos y viables para el biofiltrado final de las aguas portuarias, se publicaría una propuesta científica para implementarlos en todo el puerto, con el objetivo de escalarlo a medio plazo a otros puertos gestionados por la APB.

Cuerdas. Los mejillones se colocan en las llamadas cuerdas, unos 30 moluscos por unidad. En esta primera fase, se han colocado cuatro cuerdas en el puerto de Palma.

Un operario en su embarcación con dos de las cuerdas instaladas en el puerto de Palma. 

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Los mejillones proceden de Menorca.

Los primeros cálculos realizados por los científicos aseguran que unos 4.000 metros de cuerda de mejillón, sin molestias para los navegantes o usuarios, podrían filtrar toda el agua del puerto de Palma cada tres meses, ya que un solo mejillón filtra hasta dos litros de agua por hora. Un estudio en Plymouth (Reino Unido) comprobó que un grupo de solo 300 mejillones podía filtrar hasta 250.000 piezas de microplásticos cada hora. Los resultados permiten afirmar que los mejillones podrían reducir con rapidez hasta el 25% de los microplásticos que flotan en el mar. El primer puerto del mundo que ha implementado a gran escala el sistema de biorremediación con mejillones ha sido el de Nueva York.