Un camarero en el Paseo del Borne.  | Jaume Morey

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Las patronales empresariales de Baleares descartan que la subida salarial forme parte de la receta contra la espiral inflacionista. CAEB y PIMEM se alinean con las patronales estatales y se abren únicamente a aumentos de sueldo puntuales y vinculados con factores como la productividad, algo que los sindicatos ya han criticado catalogando la propuesta de «cortina de humo». Desde la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) se alude a la incertidumbre generada por estos dos últimos años de pandemia y por la guerra en Ucrania como un condicionante que merma el crecimiento económico y la posibilidad de aumentos salariales como los que plantean los sindicatos. En ese sentido, CAEB mantiene que «no se debe vincular las subidas salariales a conceptos tan volátiles como la inflación» y recomienda, por contra, plantear esos incrementos a «variables e indicadores económicos cuantificables y medibles como la productividad, el empleo y el comportamiento del PIB».

La ruptura la pasada semana de las negociaciones estatales entre empresarios y sindicatos para tratar esta cuestión ha dado paso a un tiempo muerto que ambas partes están aprovechando para apuntalar discursos. El presidente de la Confederación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, defiende que indexar los salarios a la productividad y a la competitividad puede provocar una subida de los salarios mayor que la indexada al alza del IPCcuando se recupere la economía, postura respaldada por la patronal de la pequeña y mediana empresa, Cepyme.

Desde CAEB –cuya presidenta Carmen Planas asistió precisamente esta semana al Comité Ejecutivo Extraordinario de la CEOE para analizar la subida salarial– se sostiene que «no hay una situación homogénea» entre las diferentes empresas baleares, por lo que se aboga por acordar las posibles subidas «en función de la realidad de cada una». En similares términos se expresa el presidente de la Patronal de la Pequeña y Mediana Empresa (PIMEM), Jordi Mora, quien aboga por un pacto de rentas y se muestra partidario de aumentos ligados a la productividad. «Somos conscientes de las dificultades de los trabajadores para mantener el poder adquisitivo pero vincular las subidas salariales a la inflación es una mala solución».

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Asimismo, Mora defiende que los empresarios son «conscientes» del encarecimiento de la vida y    la vivienda en Balears y que su predisposición a la negociación ha sido clave para conseguir que los sectores de la hostelería y el comercio logren convenios con unas condiciones salariales ubicadas entre las mejores de España. En cuestión de salarios la comunidad balear se encuentra por debajo de la media nacional, si se atiende a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al último trimestre de 2021. Así, el salario medio bruto balear se situó entonces en los 2.064 euros, 100 euros por debajo de la media estatal. Asimismo, en el conjunto de 2020 Balears contó con un sueldo medio de 1.844 euros frente a los 2.038 de media nacional. Mientras, el precio de la vivienda en las Islas se sitúa desde hace tiempo entre los tres más altos de España.

Falta de acuerdo

Desde el lado sindical, que ha estado abogando por un aumento salarial en Balears de entre el 2,5 % y el 3,5 %, critican a los empresarios por la falta de voluntad por llegar a «acuerdos serios» y califican de «cortina de humo» la propuesta sobre la productividad. «Las patronales siempre sacan el tema de la productividad cuando no quieren hablar de nada», se queja el secretario general de CCOO en Balears,José Luis García. «Nos parece una tomadura de pelo hablar de productividad cuando el problema es otro», señala para añadir que, de todas maneras, «para ser productivos también hay que subir los salarios». Para García, los planteamientos de las patronales «nos llevarán a más recortes porque si los trabajadores no tienen poder adquisitivo caerá el consumo». Y sentencia: «ya hay actividad; lo que no puede ser es que quieran repercutir la inflación y la pandemia sobre los hombros de los trabajadores».

Por su parte, Lorenzo Navarro, secretario general en las Islas de UGT, señala que «las empresas sí han incrementado sus precios con la inflación, pero no los salarios de sus trabajadores». Respecto a la cuestión de la productividad, Navarro opina que «siempre se ha hablado de ello pero para incentivar al trabajador: es algo extrasalarial; lo que es evidente es que la subida de sueldos debe ir vinculada al IPC». Asimismo, indica que prescindir de un gran acuerdo marco para las subidas va a implicar negociaciones sectoriales que «pueden generar conflictividad».

Punto de vista
Germà Ventayol

Escapismo empresarial

Germà Ventayol

Toda una lección de economía la que dan los empresarios. Sube el IPC, pero no está justificado el incremento de los sueldos de los trabajadores. Acepto la tesis si en justa contrapartida la contención también se aplica en el coste de sus precios y servicios, pero no parece que la cosa vaya por ahí. El bablismo de la productividad es un recurso demasiado infantil para ocultar el cortoplacismo con el que se quiere jugar en unos momentos en los que es preciso entender que cuantos más salgan de la crisis mejor para todos. Pero no lo entienden.