Los inquilinos lamentan que la empresa que administra la finca no les informen de nada. | Pere Bota

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Un edificio de la calle Terral, en s’Arenal de Llucmajor, lleva tres años apuntalado, después de que se produjeran varios desprendimientos en la fachada y en los balcones. Los inspectores declararon aluminosis severa y los inquilinos reclaman que se arregle el problema cuanto antes. Se calcula que el bloque tiene más de 60 años y los vecinos piden, con urgencia, tanto a la administración de la finca como a la empresa constructora, que reparen los destrozos para su tranquilidad. «Sin embargo, se tiran entre ellos la pelota y nadie nos dice nada», explica Luz Eastman, que lleva siete años en alquiler en uno de estos pisos.

El edificio cuenta con nueve plantas, y prácticamente todas están alquiladas. Hay familias que llevan 41 años, como es el caso del matrimonio formado por Amparo e Isidro. «Cuando se cayó un trozo de un balcón, lo puse en conocimiento del propietario. Posteriormente vinieron la Policía Local de Llucmajor y los bomberos y se colocaron redes de seguridad en cada piso», apuntan. Han venido hasta tres peritos para evaluar la situación. Por fuera, hay grietas pronunciadas donde se ven las lesiones del hormigón. «Las vigas de este edificio se deshacen como si fueran migas de pan», manifiesta Luz.

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Vista de la fachada del edificio.

Desprendimiento

El primer incidente se produjo en 2019, cuando cayó un trozo de balcón sobre un coche aparcado. Ante la problemática, se coloraron redes por todos los balcones y un par de puntales en cada piso. La última gran incidencia fue en 2021. En el balcón de Luz se desprendió una placa de la viga de su estructura. Ella teme por la seguridad de sus dos hijos. Esta inquilina lleva tres años insistiendo tanto al administrador de la finca como a los propietarios de los pisos que el edificio necesita arreglarse y que tienen miedo por si empeora la situación. «Yo no me puedo ir de alquiler a otro piso porque no tengo 4.000 euros más el aval. Estamos esperando una respuesta y nadie nos informa si se reparará». Irene, otra vecina, constata los numerosos destrozos que acumula este bloque antiguo de s’Arenal, aunque apunta que «quien tienen más problema en las vigas son las primeras y últimas plantas».

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Luz Eastman muestra la fachada del edificio.

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Los vecinos tuvieron que quitar las fiolas porque estaban rotas y sueltas y podrían haberse caído.

Asimismo, Luz Eastman asegura que el Ayuntamiento de Llucmajor también notificó a los propietarios, mediante carta, que    les multarían si no arreglaban el edificio pronto. A raíz de esto, en los meses de verano de 2021, todas las viviendas se reforzaron con más puntales, hasta sumar cinco, y en la calle se colocó un andamio que cubre el paso de los viandantes. En el interior del primer piso, las grietas están muy pronunciadas y, al rascar las viguetas éstas se deshacen al momento. Así es como poco a poco, este edificio de la calle Terral se va desprendiendo y pone en jaque la tranquilidad de los vecinos. «Los peritos solo vienen, toman fotos y se van», lamenta Amparo, quien reclama arreglar el bloque cuanto antes. Ahora, están a la espera de la respuesta de la empresa administradora.