El colectivo de enfermería está cansado de esperar a que las cosas cambien. A nivel estatal la última promesa llegó en junio de 2020 cuando se llegó a decir que dejábamos el virus atrás, pero desde entonces no se han producido avances. | Redacción Local

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Las enfermeras y fisioterapeutas de Baleares secundan la iniciativa  del sindicato SATSE, a nivel estatal, de salir a la calle, a partir del próximo mes de febrero, para denunciar el grave deterioro del sistema sanitario y reclamar mejoras que acaben con una precariedad laboral que, aseguran, se ha visto agravada por la pandemia «hasta límites ya insoportables». «Nos planteamos todo tipo de movilizaciones, estáa abiertas», advierte el secretario general del Sindicato de Enfermería en Balears, Jorge Tera. Y es que la propuesta viene de las bases. El 96 % de las enfermeras, y el 97 % de los fisioterapeutas consideran, en respuesta a diferentes encuestas de satisfacción que va lanzando el organismo, «que ha llegado el momento de realizar movilizaciones y acciones más contundentes, como manifestaciones, concentraciones en los centros sanitarios y sociosanitarios, paros parciales, huelgas y actos de protesta en las calle», advierten.

Uno de los puntos más reivindicativos, a nivel estatal, es que se desbloquee la tramitación parlamentaria de la Ley de Seguridad del Paciente. Esto permitiría tener una asignación máxima de personas por enfermera, algo que «en Balears en particular sólo es un problema en la sanidad privada y en las residencias de mayores», especifica Tera, quien sin embargo recuerda que las ratios de enfermeras por 1.000 habitantes en Europa son de 8,9 y en España de 5,5. La pandemia, además, ha agravado esta falta de profesionales. «Ya hemos visto en su día que no ha habido personal para abrir camas de UCI; que en las privadas hay una enfermera por cada 15 o 20 pacientes; y que el peso de esta falta recae en quien sí trabaja, que dobla turno, cuando la salud mental está en mínimos».

Otro de los puntos que reivindica la profesión es la posibilidad de tener una jubilación anticipada. «Hay sectores que demostrando que trabajan por turnos, con dificultades de conciliar o con alteraciones del ciclo del sueño... se les reconoce un perjuicio a la salud, pero no a las enfermeras. Intentamos probar que se producen estos efectos para tener un sistema jubilación propio». Por otra parte, se pretende revisar la clasificación profesional, ya que la enfermería está englobada en la categoría de subgrupo A2 con las retribuciones que eso conlleva. «Antes veníamos de un diplomatura pero ahora somos un grado de cuatro años, como el resto, incluso las matronas estudian seis años y su nivel de responsabilidad es más alto que el de técnicos de gestión, por ejemplo», advierte Jorge Tera. El sindicato pide, en definitiva, que se revisen las condiciones laborales de un colectivo ya exhausto y tocado.

El apunte

Primaria lleva ya más de 60.000 casos de COVID

La falta de enfermeras hace que si hay una mayor carga laboral tenga que repartirse entre los mismos. Un ejemplo es la Atención Primaria de Mallorca que lleva ya el control de 60.766 casos de COVID, una cifra histórica. Son pacientes que si bien ya no requieren un seguimiento, sí se ponen en contacto, al menos una vez, con el sistema. La carga laboral crece y, en tiempo de pandemia, al haber trabajo en todas partes, Balears ya no es una comunidad que atraiga a profesionales de enfermería por un alto nivel de vida que no se ve compensado en el complemento de residencia.