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Nunca un beso fue más cruel. Tan duro, tan crudo, tan arrebatador, ... Un estudio liderado por la Universidad de Harvard concluye que tras la esclerosis múltiple se halla el virus Epstein-Barr, causante de la mononucleosis, la conocida como la enfermedad del beso (ya que se transmite a través de la saliva). Millones de ciudadanos en el mundo se ven afectados por esta terrible enfermedad que, poco a poco, resta, reduce, limita, paraliza,... a muchos. Y con ellos a los que les rodean. Porque la esclerosis, en la que se lleva investigando desde los años ochenta, es de una crueldad aplastante, consume a cuentagotas casi siempre desde la consciencia, para mayor desconsuelo.

La noticia de este avance, que ya algunos expertos vaticinaban, trae optimismo ante la posibilidad del desarrollo de fármacos para su prevención y también de tratamientos más efectivos que contribuyan a que la no-vida de no pocos de los que la padecen lo sea un poco más. El virus de la enfermedad del beso puede que no sea en exclusiva la responsable del desarrollo de la dolencia, pero sí, sostienen, la principal.

La ciencia trae esperanza para enfermos y sus familias. Y aprovechando las circunstancias de esta noticia es momento de reclamar ayudas. Más.