Aumentan los casos de ansiedad entre los escolares. | Efe

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La mayor demanda de asesoramiento por parte de docentes ante el creciente número de casos de alumnos en riesgo de autolesiones y ansiedad ha llevado a la Conselleria d’Educació i FP a organizar una formación específica para la prevención, detección e intervención en estos casos. Pilar Gallego, enfermera especialista en Salud Mental y una de las formadoras, ha explicado que «la COVID-19 ha podido influir en el aumento de la demanda docente de asesoramiento ante situaciones de malestar emocional entre los alumnos. La formación ha abarcado todas las etapas escolares, pero ha habido una mayor prevalencia de estas situaciones en alumnos de entre 11 y 14 años. Se trata de preadolescentes y adolescentes que, en plena formación de su personalidad, han perdido contacto social durante el confinamiento y la pandemia, además de la posibilidad de que hayan vivido frustraciones familiares sin un entorno adecuado».

Gallego señala que «en Balears ya existe un programa de alerta escolar específico de salud mental, con guías y protocolos. Sin embargo, se ha detectado un mayor número de casos de malestar emocional, por lo que se planteó la necesidad de una formación adicional para dar a conocer, precisamente, las guías y protocolos, cómo actuar, la prevención y el primer abordaje de la conducta suicida, la valoración del menor respecto a la posibilidad de autolesiones y estrategias de intervención ante trastornos de ansiedad. También se ha analizado cómo ha afectado la COVID-19».

La formadora indica que «proporcionamos herramientas a los docentes para detectar síntomas prevalentes y romper tabús y mitos. Síntomas de malestar emocional pueden ser, sobre todo en adolescentes, la irritabilidad, la excitabilidad, la desesperanza, el aislamiento respecto a los compañeros, la baja tolerancia a la frustración, el cambio de ánimo, la tristeza y el hecho de que el alumno haya verbalizado algún deseo de muerte o autolesión. A partir de aquí, hay que hablar con el alumno desde la tranquilidad y la calma, con empatía y una escucha activa, con el tiempo necesario y sin juzgarle. El alumno debe comprobar que se le quiere ayudar, y a partir de ahí se abre y se siente aliviado por poder expresarse».

‘Cosas que los chicos dicen’

Para Pilar Gallego, «es fundamental no banalizar la situación del alumno y no reducirlo todo a un cosas que los chicos dicen. Precisamente, hay que dar importancia a lo que dice y prestar una atención individualizada. Asimismo, resulta primordial contextualizar, analizando el entorno educativo y sociofamiliar. A partir de la detección del caso por parte del centro, estableciendo riesgos bajo, medio y alto, se pasa a la valoración clínica».

La enfermera indica que «hay que diferenciar las autolesiones que no tienen como objetivo la muerte. Son autolesiones que tienen una finalidad ansiolítica, es decir, calmar el malestar emocional. No obstante, la autolesión es un factor de riesgo para la conducta suicida y, en cualquier caso, es una demanda de ayuda». Gallego comenta finalmente que «hay compañeros del alumno que avisan al tutor u orientador. Normalmente, se preocupan si un alumno tiene pensamientos negativos de manera repetitiva».

El apunte

Familias, un papel fundamental

Según Pilar Gallego, «hay alumnos que no expresan sus emociones a sus familiares por vergüenza o miedo. Aun así, hay familias que pueden detectar una tristeza y otras que se sorprenden cuando el centro les comunica que puede haber un problema. Es entonces cuando la familia debe iniciar una observación, un seguimiento y un acompañamiento».