Soldados en formación en la base. | T. Ayuga

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«El potencial del regimiento está en su gente». El coronel Rafael Guisasola, jefe del Palma 47, insiste: «Son el potencial de esta unidad». Mira a Zaira García, la mujer de mayor graduación del regimiento y esta asiente. La comandante dirige una serie de ejercicios esta mañana en la base Jaime II. Un grupo trabaja habilidades de montaña en una torre multiusos. Varios tiradores de precisión montan un puesto. En cinco minutos un hombre de casi dos metros desaparece bajo el camuflaje. Una mañana en la base de la guarnición de Infantería de Balears que en 2022 celebra su 150 aniversario desde su constitución en Tarragona en 1872.

La conmemoración, explica el coronel, estará acompañada de una serie de actos. «Deseamos compartirlo con la sociedad balear y sus instituciones para poner en valor nuestra trayectoria de servicio y de mutua cooperación». Entre las actividades que se plantean habrá un acto central en Palma, una exposición en el Centro de Cultura Militar o una marcha por toda la Isla. Poco después de su fundación, el regimiento se instaló en Mallorca. Fue en julio de 1880. «Desde sus inicios ha sido la fuerza de guarnición del territorio insular y una parte integrante de la vida y la historia del pueblo balear», señala Guisasola. Además del cuartel del Carmen, su antigua sede en el centro de Ciutat, el regimiento tenía un batallón en Maó y unidades menores en Eivissa y Cabrera. Ahora, el regimiento se compone de un único batallón, el Filipinas, con sede en la base Jaime II. Sin embargo, la principal característica de la unidad es su capacidad para desplegarse de forma casi inmediata en cualquier punto de las Islas.

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El coronel Rafael Guisasola

Así ha sido en operaciones recientes como la intervención ante las inundaciones en Sant Llorenç, la construcción del puente en Artà o en la ‘Operación Balmis’ de patrulla durante la primera fase de la pandemia. Ahora mismo, medio centenar de efectivos aún colaboran en la ‘Operación Baluarte’ en labores de rastreo de contactos por el virus en colaboración con el IB-Salut. «Cumplimos con el mismo celo cualquier misión que se nos encomiende, dentro o fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, trabajar por la sociedad en la que vives y a la que te sientes más unido proporciona un plus de satisfacción», explica el coronel.

La revista que edita el regimiento sobre sus actividades.

Apoyo a la sociedad

Guisasola recuerda que ese tipo de intervenciones «no se improvisan». Detrás hay una planificación de módulos de apoyo para actuar de forma instantánea. El batallón cuenta ahora con medio millar de efectivos divididos en cinco compañías: tres de fusiles, una de apoyo de fuego y combate y una de servicios. Entre sus efectivos hay unas cuarenta mujeres y presencia prácticamente de todas las comunidades autónomas. El coronel explica que el día a día implica un trabajo en la base de siete a tres. «Las actividades de instrucción y adiestramiento siguen un plan anual para todo tipo de intervención de combate o escenario de crisis, en zona de operaciones o en territorio nacional», señala. Ese entrenamiento incluye instalaciones como la torre o un recorrido de túneles que ahora están ultimando los zapadores. «Hay que trabajar para controlar el agobio psicológico». También hay unos tres campos de tiro en la base y modernos simuladores; un soldado controla un lanzamisiles, localiza carros de combate y los ataca a través de la realidad virtual.

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Soldados en formación.

Actividad

El Palma 47 tiene una amplia experiencia en operaciones internacionales desde su presencia en Kosovo o Afganistán. Está en el ciclo de disponibilidad del Ejército para participar en ellas y también interviene en misiones diplomáticas. En el interior, cada verano pone en marcha el Plan Vigilante Balear en prevención de incendios forestales. También lleva a cabo una serie de actividades institucionales, como los días de la Pascua Militar, la Inmaculada, patrona de Infantería, o San Ildefonso, el de la unidad. El tercer sábado de cada mes se desarrolla en La Almudaina el relevo de la Guardia de Honor. La unidad es además la de referencia del Ejército en capacidades no letales.

El coronel plantea que el reto «constante es estar preparado para integrarnos en cualquier estructura operativa». «Seguiremos dando protección y apoyo a Balears y al servicio de la sociedad en que nos integramos y a la que servimos», añade. La unidad tiene además algunas particularidades derivadas de la insularidad. En lo positivo, la permanencia en la misma es más prolongada, «el acogimiento y la calidad de vida en Mallorca se valora mucho», explica Guisasola que añade que esto hace que sean «una gran familia». Sin embargo se dificulta la interacción con otras unidades de la Península y retrasa algo el apoyo logístico: «La vida en Mallorca es algo más costosa que en otro lugares y para el soldado esto supone una dificultad añadida». El lema de la Palma 47 es «¡Adelante, siempre adelante!» y, así sigue desde hace 150 años.

Siglo y medio pegados a las Islas desde que el regimiento llegó a Palma en 1880

El regimiento actual se creó en Tortosa en 1877 con la denominación de Regimiento de Infantería de Filipinas número 52. En ese momento se refundieron los batallones de reserva de Tarragona y de Lorca. El primero se había constituido en 1872 y, por tanto, se toma esa fecha como origen del Palma 47. El nuevo regimiento estuvo en Catalunya hasta julio de 1880 cuando uno de sus batallones pasó a Palma y el otro a Maó. También iniciaron una presencia en Eivissa y en Cabrera. Esta última aún se mantiene:siempre hay tres efectivos en la Isla que pasan allí una semana entera de guardia y colaboran con el personal civil en labores de limpieza y de todo tipo. Ya asentado en la Isla, durante la Guerra Civil intervino frente al Desembarco de Bayo y más tarde desembarcó en Menorca. Tras el estallido de la II Guerra Mundial ser organizó un dispositivo defensivo: la línea Tamarit ante cualquier posible intento de invasión por las potencias en contienda.

El cuartel del Carmen fue la sede del regimiento hasta su traslado a la base en 1968

En Palma se estableció en el cuartel del Carmen en la Rambla, donde estuvo hasta 1968. Entonces se produjo el traslado a la Base General Asensio que hoy se denomina Acuartelamiento Jaime II. En 1984 el regimiento recibió en la plaza Mayor de Palma su actual bandera, donada por el Ajuntament de Palma. La unidad toma su configuración actual en 1996 cuando se integran en el regimiento los batallones Mahón II/47 y Teruel III/47 que más tarde se disuelven. A partir de principios de siglo inicia la intervención en operaciones internacionales en colaboración bien con la OTAN o con la Unión Europea.

Misiones en Kosovo, Bosnia, República Centroafricana y Afganistán

El Palma 47 tiene una larga experiencia en misiones internacionales desde que en el año 2000 llevó a cabo su primer despliegue bajo paraguas de Naciones Unidas en Bosnia Herzegovina. Los primeros en desplegarse fueron una sección de fusiles del batallón Mahón II/47, a la que siguieron otras. En 2006, la Comandancia de Balears generó una agrupación para la misión Althea en Bosnia. Es decir, toda la misión en el extranjero se generó, proyectó y ejecutó desde aquí y las actividades en la Base Europa de Mostar fueron un éxito. A la de Bosnia le siguieron intervenciones en Kosovo en 2008, en Afganistán y en la República Centroaficana. Además se han llevado a cabo acciones de cooperación con Túnez y Mauritania. El personal de la Palma 47 también ha intervenido en otras misiones en las que ha participado la Infantería: Líbano, Irak o Somalia.

Además de estas intervenciones en el exterior, el principal foco de atención del regimiento son las Islas. En los últimos años han protagonizado despliegues como el que llevaron a cabo en Sant Llorenç ante la riada o con la reconstrucción del puente de Artà. En pandemia patrullaron las calles y participaron en labores de desinfección y limpieza durante la primavera de 2020 y aún mantienen su colaboración con el IB-Salut con medio centenar de rastreadores.

El apunte
Víctor Malagón

Entrenamiento diario y deporte en la base

Víctor Malagón

«Somos una unidad muy deportista». El coronel destaca también la participación de efectivos del regimiento en numerosas pruebas deportivas y la colaboración en la celebración de otras como el Desafío Fuerzas Armadas, que incluye la subida hasta el Puig Major, o colaboraciones en el Grupo Güell. También han llevado a cabo campañas junto al Banco de Alimentos o campañas de donación de sangre en el acuartelamiento. En la base ahora mismo reside de forma habitual menos de la mitad de la tropa. La gran mayoría mantiene viviendas en Palma. La rutina incluye entrenamiento cada día en el que la actividad en la Jaime II es constante.