El empresario Alberto Sáez, en su restaurante Kodiak gastrotapas. | Teresa Ayuga

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Las propinas navegan a buen ritmo en el turbulento océano de la digitalización. Ante el auge del método de pago con tarjeta, el dinero en efectivo se va perdiendo. Sin embargo, nada ha hecho tambalear al cliente que todavía deja las monedas extra en los bares y restaurantes tras el servicio.

Desde hace años, Sandra Gallego, propietaria de un vegano en Palma, asume el pago con tarjetas casi al 100 %. Ya apenas recibe dinero en efectivo, a pesar de que este método digital no cala muy bien entre los clientes locales: «Mi público mayoritariamente es extranjero y son los que siempre añaden propina en la factura. El cliente español, al pagar con tarjeta, no deja», asegura.

Tarjetas, móviles o incluso desde el reloj. La digitalización permite, de cada vez más, pagar una cuenta con diversidad de métodos electrónicos. En el caso de esta empresaria de Sabores de Sandra, un restaurante alejado del bullicio urbano de Ciutat, ha visto evolucionar el uso del contactless en cuestión de pocos años. «Al final decido incluir la propina dentro de la cuenta aunque al final del día tengo que mirar todos los tickets y separar la cuenta de lo que es el dinero extra. Luego lo reparto, en metálico, entre mis empleadas», sostiene.

PALMA - Sandra Gallego en su restaurante Sabores de Sandra. FOTO: BOTA
Sandra, la propietaria de Sabores de Sandra. Foto: PERE BOTA

Métodos

Según la última encuesta realizada en 2020 por el Banco de España, el 54,1 % de los ciudadanos españoles prefieren la tarjeta electrónica como principal medio de pago. Es un fuerte aviso de que la digitalización está entrando de pleno, frente al 35,9 % que todavía prefiere el dinero físico para abonar la factura. Este descenso comenzó a producirse desde 2014, cuando todavía se mantenía la preferencia por el dinero en efectivo para un 80 % de los ciudadanos.

Sin embargo, hay negocios de barrio que todavía conservan esa clientela que prefiere dejar las monedas en la bandeja tras pagar una cuenta. Alberto Sáez es propietario de Kodiak gastrotapas, local que abrió hace cinco años y medio. A pesar de que cobra principalmente mediante la tarjeta, en un 70 %, no ha sido un obstáculo para las ganancias extra. «La propina, para nosotros, tienen dos puntos importantes: por satisfacción del cliente o por costumbre a dejar monedas. Pero no representa más del 5 % de nuestra facturación».

Hace cuatro años, Alberto reservó unas mesas para 22 holandeses –aunque el cliente principal es local– y le dejaron una propina de 400 euros. Hace poco, unos cuantos amigos fueron a consumir algunas bebidas y dejaron 17 euros de dinero extra. El empresario menciona algunas de las propinas más elevadas que ha recibido en este local, «pero la media ronda entre los cuatro o cinco euros», confiesa.

Uno de los motivos por el cual los clientes deciden pagar digitalmente es por comodidad y rapidez, según la encuesta realizada por el Banco de España. La media de edad más afín a este sistema está entre los 45 y 54 años, mientras que la retirada de dinero en cajeros va cayendo desde los últimos seis años. La digitalización ha venido para revolucionar el mercado.