El baile, permitido en la prueba piloto. | T. Ayuga

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La discoteca Social Club Mallorca, ubicada en el Passeig Marítim de Palma, acoge esta noche la tercera experiencia piloto en Baleares - junto al concierto de Sidonie en Calvià y la fiesta en el Hard Rock de Ibiza, celebradas ayer- para la reactivación del ocio nocturno, sector que lleva paralizado prácticamente desde la irrupción de la pandemia.

Con un aforo limitado a 300 personas, la reapertura se ha ejecutado siguiendo un estricto protocolo sanitario. En la entrada, los asistentes han presentado un certificado COVID oficial que indicaba que habían sido vacunados con al menos una dosis hasta 15 días antes del evento. Aquellos no vacunados han mostrado una PCR negativa, realizada como máximo 72 horas antes del evento, o una prueba de antígenos. Asimismo, la zona de baile, estará acordonada y custodiada por el personal de seguridad, y tan sólo acogerá a 20 personas. Los clientes deben llevar una mascarilla FFP2 en todo momento, y solo pueden bajarla para consumir sus bebidas.

El director de l’Institut Balear de Seguretat i Salut Laboral (IBASSAL), Rubén Castro, ha estado presente antes de dar inicio a la prueba piloto: «Es un día importante para las Islas, que continúan dando un imagen de prudencia y seguridad. Este es un sector importante para nuestra comunidad que ha hecho grandes esfuerzos, desde los empresarios hasta los trabajadores. Hoy es un día para poner en marcha los protocolos de seguridad que aseguren el funcionamiento del ocio en el futuro. Debemos ser rigurosos».

Por su parte, el presidente de ABONE, Miguel Pérez-Marsa, también asistente al experimento, se mostró optimista con esta temporada: «Hemos sido el último sector en abrir, y es importante tanto para la reactivación del turismo como para generar empleo. Esto es como una montaña rusa; mientras todo se mantenga bien esperamos una temporada para salvar los muebles. Nos mantenemos positivos», ha declarado.

Esta es una fiesta inusual, muy lejana al jolgorio de antaño. Pese a todo, ha habido una gran satisfacción entre los trabajadores. La discoteca ha movilizado a una treintena de personas entre personal de seguridad y camareros. «Estamos ansiosos por abrir las puertas. Nos estamos adaptando y esperamos que todo sea positivo y esto no sea más que el principio, lo más próximo a la normalidad», ha asegurado la jefa de operaciones de Social Club, Mari Carmen De Pablo Garí.