Mariin Ratnik, embajadora de Estonia en España. | T. Ayuga

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Mariin Ratnik (Tartu, 1976) es la embajadora de Estonia en España y está realizando su primera visita oficial a Mallorca, con motivo de la apertura oficial del consulado, cuyo cónsul es Guillermo Dezcallar. Sin embargo, ya ha estado como turista en dos ocasiones en la Isla y confiesa que le encanta, especialmente la Serra de Tramuntana como buena apasionada del senderismo. Confiesa que es usuaria de las botas de senderimos Bestard, que se fabrican en las Islas.

¿Qué une a Baleares y Estonia?
— Son similares en varios puntos como la población, ya que ambas tienen algo más de un millón de habitantes; la conexión con el mar, la economía sostenible, la naturaleza... Además, en el futuro podemos trabajar juntos en la nueva economía, la digitalización y el turismo sostenible.

¿Cuál es el motivo de su visita a Baleares?
— Es la apertura oficial del consulado, cuyo cónsul es Guillermo Dezcallar. Se trata de mi primera visita oficial y estamos teniendo muchas reuniones: la delegada del Gobierno, el alcalde de Palma, el Govern, la Cámara de Comercio... Hablaremos sobre las islas pobladas en la Unión Europea.

Estonia permite a sus ciudadanos hacer turismo en Baleares, ¿podría incrementarse este verano?
— Sí, a los estonios les gusta mucho España y Baleares es uno de los destinos más interesantes para los estonios. Un aspecto es la situación climática, que en Estonia no es tan bueno.

¿Conciben a Baleares como un destino seguro?
— Los estonios nunca han visto un problema para viajar porque las reglas son claras, no hay miedo. El problema es que no hay vuelos, porque el sistema de aviación colapsó. Nunca han pensado que España o Baleares no sean destinos seguros.

Además del sol y la playa, ¿podrían resultarles atractiva la naturaleza?
— Sí, también no interesan la cultura, el arte, la naturaleza y la montaña. Mallorca tiene unas montañas preciosas, que fascinan a los estonios.

Su país ha apostado por la digitalización, incluso se puede votar de forma electrónica, ¿qué consejos daría a Baleares?
— No se necesita sólo tecnología, es necesario tener liderazgo político y la mentalidad de estar abierto para hacer cosas diferentes. Hace 20 años que hicimos la digitalización, las dos únicas cosas que no se pueden hacer en línea son casarse y divorciarse, todo lo demás se puede hacer con el ordenador e internet. La ciudadanía y sus necesidades se deben poner en primer lugar. La digitalización da mucha transparencia y todos los servicios están certificados y cada persona sabe quién utiliza sus datos y si no se hace por un motivo justificado se puede recurrir.

¿Cómo han utilizado las nuevas tecnologías para el control de la pandemia?
— Lo primero fue sentarnos para ver cómo buscar soluciones. La movilidad libre entre países de la UE fue un problema y se creó un sistema para ver cómo se mueven los coches entre fronteras, las horas punta, etc. También se puede saber si estar cerca de una persona contagiada. Esta pandemia nos ha dado una opción para ver de forma crítica el sistema de salud. Nosotros pensamos que cada crisis te da una posibilidad para cambiar el sistema anterior y mejorarlo.

¿Qué le parece el pasaporte europeo de vacunación?
— Muy buena idea, hemos hablado con la Unión Europea antes porque es como el de Estonia; hemos cooperado mucho.

¿Qué porcentaje de vacunación tienen?
— Es muy similar al de España, más del 50 % están vacunados con al menos un 30 % con la pauta completa.

¿Cree que la UE ha fallado en materia de vacunación?
— No. Las compras conjuntas han sido una buena manera de hacerlo porque si cada país hubiera comprado sus vacunas, como tenemos diferentes niveles de renta, se habría entrado en una carrera de vacunas.

¿Qué incidencia tienen en Estonia?
— Es de 100, un poco más baja que España. Ya hemos vuelto a una vida más o menos normal, tenemos diferentes reglas, nuestra cultura no es tan social y guardamos más distancia social. La mascarilla ya no es obligatoria, sí se recomienda en interiores.

¿Cómo ven el paquete de ayudas de la UE?
— En esta crisis todos los países lo necesitan; nosotros aún estamos trabajando en nuestro proyecto.

¿Temen que los países del sur mal gasten el dinero?
— Todos los países de la UE tenemos que definir qué hacer con estos fondos destinados a cambio climático, economía y energía más verde y digitalización. Cada país sabe qué necesita y cómo usar estos fondos y es muy importante que cada país adopte sus decisiones.