La empresa familiar fue fundada por José Vila Coll y su esposa, Magdalena Alcover, en la plaza de Santa Eulàlia, el día 3 de febrero de 1922, hace 99 años. | Pere Serra

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Casa Vila ha bajado este viernes la persiana por última vez, poniendo un punto y final a los 99 años de la marca. La falta de transeúntes y de residentes del Casc Antic han marcado también el final de esta empresa familiar.

«Ha sido un poco complicado, difícil y duro cerrar una tienda con tantos años. Recuerdas a los padres, abuelos, a la gente que ha trabajado y a los clientes», han asegurado Toni y Pep Vila, propietarios del negocio. Ambos han querido destacar su buena relación con los clientes: «estos días han venido a despedirnos y estamos muy agradecidos» pero «ahora toca descansar».

Respecto al local, han explicado que no saben qué pasará con él. «Se vaciará y no tenemos ninguna oferta. Por ahora nadie se ha puesto en contacto con nosotros», han asegurado a Ultima Hora.

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El negocio fue fundado por José Vila Coll y su esposa, Magdalena Alcover, en la plaza de Santa Eulàlia, el día 3 de febrero de 1922. Sus hijos Antonio y Sebastián Vila abrieron una nueva tienda el 8 de abril de 1963 en plena avenida de Jaume III, durante la plena expansión del negocio. El local, de sobras conocido por todos los palmesanos, estaba regentado ahora por la tercera generación, los hermanos Toni y Pepe Vila.

José Vila Coll, el fundador del negocio, era escultor y trabajaba en un taller de arte. Cuando se casó con la hija del propietario, la pareja se quiso independizar y abrió Casa Vila en el mismo lugar donde sigue actualmente, en la plaza de Santa Eulàlia. En aquella época, cuando se cerraba la tienda, se convertía en un salón de reuniones y tertulias de artistas.

El establecimiento abrió como droguería y tienda de fotografía, una combinación que era tradicional en aquellos momentos, ya que se trataba de dos actividades que trabajaban con productos químicos. También vendió pinturas y materiales para pintura artística, además de cámaras fotográficas reflex y negativos, previos a la técnica digital.

Casa Vila ha sido un referente en el revelado de fotografías analógicas y en el tratamiento de las digitales. En el archivo familiar hay más de 50.000 negativos con imágenes antiguas de Palma y de Mallorca, una colección iniciada en los años 30 del siglo XX. Este tesoro del patrimonio cultural de la Isla se suma al de Casa Planas, cuyos herederos luchan por mantenerlo y darlo a conocer con escaso apoyo institucional.