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Hay que remontarse al 11 de mayo, al primer día de la desescalada tras el confinamiento en España por la pandemia del coronavirus, para recordar aquel primer atisbo de apertura tras meses de encierro. Los bares levantaban la persiana después de semanas duras, servían los primeros cafés en las terrazas y los restaurantes, aún lejos de acoger de nuevo a comensales, se adaptaban al 'servicio para llevar'. Ocho meses después, Mallorca vuelve a cerrar sus bares y sus restaurantes ante la gravedad de la situación epidemiológica, también sus centros comerciales de más de 700 metros cuadrados y los gimnasios. Este lunes muchos de estos establecimientos amanecían con el ajetreo y la azarosa actividad provocada por sus últimas horas de relativa normalidad. No obstante, a media mañana les sorprendía la confirmación del Govern de posponer un día la entrada en vigor de las medidas que les obligan a bajar la persiana.

Muchos han aprovechado este lunes para las últimas compras antes del cierre. FOTO: A. Orfila

Ante el que se esperaba como último día de actividad de los grandes comercios, las largas colas para acceder a ellos han vuelto a ser la imagen del día de este lunes. Y es que muchos consumidores han querido aprovechar las últimas horas de apertura para hacer compras en los centros comerciales de Palma. Cabe recordar que la actividad no esencial frena y hace un parón en este inicio de año, que siempre viene marcado por las rebajas.

Según ha informado Dirección General de Tráfico (DGT) este lunes a los medios, las principales retenciones se han producido a primeras de esta jornada en la autopista de Llucmajor (Ma-19) en dirección al centro comercial FAN Mallorca Shopping; así como en la carretera de Valldemossa (Ma-1110) a su llegada a Palma, en la rotonda de acceso hacia Carrefour y Ocimax.

Para quien es director de relaciones institucionales de Carrefour Baleares, Mariano Rodríguez, las retenciones son el indicador de que «los centros de la compañía han sufrido durante este lunes mucha más afluencia de la habitual» por informaciones, que ha calificado como «confusas» acerca de las restricciones del Govern, que ha señalado «han creado una psicosis que no es real».

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Otro de los puntos de las carreteras de la isla de Mallorca donde se han formado pequeñas retenciones este lunes ha sido en el acceso hacia el centro comercial de Porto Pi. A pesar de las colas en los accesos a este establecimiento, desde Porto Pi han informado que «no han tenido grandes dificultades, dado que la afluencia de personas se ha producido de manera escalonada, de momento».

En los acceso al Mallorca Fashion Outlet y Alcampo de Marratxí también se ha apreciado más tráfico del habitual aunque, de acuerdo con la DGT, no se pueden considerar retenciones.

Finalmente, se han producido algunos atascos en la calle Aragón de Palma para acceder al Corte Inglés, ubicado en la Avenida Alexandre Rosselló. Para el director de Relaciones Externas del Corte Inglés Baleares, Antonio Sánchez Grao, «los atascos se han producido como consecuencia de que debido a las medidas anticovid el aforo del aparcamiento del centro debe estar al 50 por ciento de su capacidad».

En el último mes, la hostelería ha visto modificar sus horarios en varias ocasiones. El 17 de diciembre, el Govern adelantaba el cierre de los bares y restaurantes a las seis de la tarde los viernes, sábados y vísperas de festivos. Días después, se extendía a todos los días de la semana. Este miércoles, 13 de enero, ya no podrán abrir sus terrazas -el servicio en interior ya estaba prohibido- y sólo podrán servir para llevar.

Un camarero sirve un café a una clienta en el bar de una terraza de Palma. FOTO: T. Ayuga

Los gimnasios son otros de los afectados por las nuevas restricciones anunciadas para frenar la alta incidencia de la COVID-19 en Mallorca. La asociación de empresarios de instalaciones deportivas de las Islas Baleares AEIEB ha enviado un comunicado este lunes para alertar al Govern de la grave situación que atraviesan y de cómo el nuevo cierre de dichos espacios, a partir de la entrada en vigor este martes de las nuevas medidas, les «condena a muerte».

Largas colas para comprar en el centro comercial de Marratxí. FOTO: M.À. CAÑELLAS