Víctor Sánchez con dos carteles de protesta. | Emilio Queirolo

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Víctor Sánchez afirma que ha recibido muchas felicitaciones por unir al sector de la restauración contra las medidas del Govern que limitan aún más la actividad en la hostelería. Varios centenares de personas han indicado en Facebook que acudirán a la concentración que él ha convocado para el martes, a las 11, frente al Consolat de la Mar, aunque confía en que sean muchas más. La solicitud ha sido presentada en la Delegación del Gobierno.

Sánchez, que regenta junto a un socio el mesón especializado en cachopos ‘As de Tablas’ en s’Escorxador, se muestra «orgulloso» de la repercusión de la iniciativa y del apoyo de sindicatos y patronales.

«La llamada está siendo un éxito» -afirma- La idea de manifestarnos nació de la preocupación por cerrar 15 días. En nuestro caso no podemos abrir ni para entregas a domicilio porque estamos en un centro comercial».

El restaurador afirma que «el Govern no ve más allá de su propio beneficio. Toma a la ligera ciertas decisiones sin consultar a la ciudadanía y a los empresarios. No ha habido ninguna ayuda directa o indirecta. Tampoco no ha sabido afrontar una condonación de la deuda para acceder a un ICO».

Para Víctor Sánchez, los políticos «han antepuesto, lógicamente, la salud, pero han obviado que, sin economía, muchos dejaremos de tener salud. ¿Qué se puede hacer? Muchas cosas: fondos de emergencias, por ejemplo. Preguntar la facturación del año pasado y que se abone el 75 %, como se ha hecho en Alemania, y devolver la ayuda a través de fórmulas como la declaración de la renta durante veinte años, o con el impuesto de sociedades. Pero hay que tener voluntad política para hacerlo», lamenta.

Restaurante

Sánchez afirma que la situación de su restaurante, ‘As de Tablas’, empieza a ser preocupante. De hecho, hasta hace poco regentaba dos locales, «y ahora sólo me queda uno. Y de 23 personas en plantilla, me quedan dos en ERTE». El empresario cree que las restricciones son demasiado duras, conducen al fracaso y a la bancarrota. «Hemos valorado poner el cartel de traspaso -explica-. Tenemos gastos de 1.300 euros de luz al mes, son cámaras frigoríficas, botelleros, refrigeradores,... y luego llega la subida de la luz de estos días. El alquiler y los gastos por estar en s’Escorxador suman más de 3.700 euros. Es una barbaridad».

«Yo no tengo problemas con pagar, pero cuando en lugar de una espada para ir a la guerra te dan un palo, ¿cómo lo haces? Protestando. Y si no te hacen caso, y vemos que no conseguimos nada, montaremos algo y pediremos el voto de la gente», zanja.