El camino para acceder al obrador traza una curva de 180 grados y tiene un desnivel de 12 metros. | Pere Bota

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Una de las postales que Mallorca ofrecía a los turistas era la de los centenares de molinos que ocupan las huertos del Pla de Sant Jordi. No obstante, entre los más bellos, incluso el más excepcional de cuantos hay en la Isla, está el Molí Nou de la Real o Molí dels Dimonis, levantado bajo tierra hace casi 800 años. La construcción amenaza con venirse abajo, si no se remedia su situación.

El Molí dels Dimonis ni es de viento ni se utilizaba para extraer agua del subsuelo, a diferencia de los de Sant Jordi. En este caso se utilizaba para moler cereales y su fuerza motora era el impulso del agua de la Síquia den Baster, la que junto a la Font de la Vila ha abastecido Palma durante siglos. Está dentro de la possessió de La Real, cerca del monasterio.

El molino está a 12 metros bajo tierra. El agua llega a través de una acequia a nivel de superficie y da un salto de 12 metros. Este impulso es el que mueve las palas y luego las muelas del molino. El agua sale de la instalación a través de una acequia subterránea (un qanat ) que alcanza la superficie más de cien metros después. Funcionó hasta 1926, detalla su propietario, Antoni Aguiló.

Justo encima de la infraestructura, al nivel del terreno, quedan los restos de lo que fue la casa del molinero. Hace una veintena de años se vino abajo y solo uno de sus cuatro muros se mantiene en pie. Aguiló explica que quisiera restaurar la construcción, pero que al estar protegida como Bien de Interés Cultural (la Síquia den Baster está catalogada en todo su recorrido) no puede hacerlo porque la Llei de Patrimoni de Balears impide reconstruir un BIC si éste se ha venido abajo. Aguiló admite que con la ley en la mano no se podría recuperar. No obstante, apunta que «el problema es que si no rehacemos la construcción de arriba, las filtraciones y la humedad acabarán por provocar que la bóveda ceda y se desplome sobre la parte de abajo, sobre lo que es propiamente el molino». El propietario explica que está en conversaciones con el Consell para encontrar una solución y que su intención es la de hacer un centro de interpretación, hacerlo visitable, mantenerlo abierto y en buen estado.

Situada entre varias urbanizaciones y amanezada por el crecimiento de Palma, la parcela que alberga el molino está clasificada en el planeamiento municipal como Área de Interés Paisajístico, de forma que no se puede construir.

El Molí Nou de la Real o dels Dimonis fue construido por Guillem Baster (el que da nombre a la acequia, también conocida como ‘na Bastera’) en 1247 al amparo de una concesión del rey en Jaume. En 1838 pasó a ser propiedad de la familia Aguiló.