El fotógrafo Xisco Kamal con el ordenador perdido y recuperado. | Xisco Kamal

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«No todo está perdido. Hay gente buena», dice Xisco Kamal. Este fotógrafo había dejado olvidado su equipo en plena calle y un transeúnte, Edward López, lo encontró y se lo devolvió sin pedir nada a cambio. Kamal reconoce que aún «estoy en shock. Por olvidarme el equipo junto al coche y por encontrarme con alguien que no dudó en entregármelo», dice aún muy agradecido por el noble gesto de López.

El pasado miércoles este fotógrafo acababa de cubrir el debate del estado de la Comunitat para el Parlament. Después de acabar su agotadora jornada, cogió su equipo: cámaras, trípode y un valioso ordenador iMac que contenía todo el archivo de sus trabajos y encargos.

Edward López entregó el equipo a su dueño.

«Metí el equipo en el maletero pero me dejé en el suelo el maletín con mi ordenador, donde está archivado mi trabajo, pero también están cables, cargadores, mis cuadernos de notas y las tarjetas de mis contactos. Ahí estaba todo». Su ordenador cuesta en el mercado más de 3.500 euros pero el valor de su trabajo fotográfico «es incalculable».

Sin percatarse de su tremendo olvido, se fue a casa y durante la cena recibió una inusitada llamada. «Era Edward. Había localizado mi número en una de mis tarjetas de contacto que guardaba en el maletín y me hizo algunas preguntas para comprobar que realmente era su propietario».

La actitud de Edward López ha sido de lo más noble: «Es mi héroe. Edward lo encontró y esperó una hora por si regresaba su dueño».

Una hora de espera

López cuenta con toda naturalidad este gesto, heroico tal y como transcurren estos tiempos. «Me había ido a pescar pero el mar estaba revuelto. Cuando pasé por la Catedral encontré el maletín y esperé sentado. Una hora después, el ver que no venía, me fui a casa y le llamé. Si yo pierdo algo me gustaría que me lo devolvieran», dice este jefe de cocina que está en paro. En poco más de una hora, Kamal y López se encontraron en la plaza Major para la devolución del preciado maletín. «Cuando le vi le quise abrazar, pero como la pandemia lo impide, por lo menos le di la mano», cuenta agradecido Kamal, que ha compartido su experiencia en las redes sociales. Hasta ayer acumulaba casi 500 Me Gusta. «Estamos faltos de buenas noticias. Estoy asombrado por cómo ha reaccionado todo el mundo», insiste emocionado Kamal. López se ríe y advierte que «a lo mejor no soy de fiar: llevo tatuajes». Estos pequeños gestos son una gran noticia estos días.