Imagen de la cárcel de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Nuevos positivos de COVID-19 en la cárcel de Palma han motivado que su director, Francisco Baldonedo, haya tomado la decisión de suspender las comunicaciones familiares, íntimas y de convivencia.

Las comunicaciones por locutorios se celebrarán con un máximo de dos familiares (incluidos los menores de edad) los viernes, sábados y domingos.

Con la finalidad de palia la falta de visitas, la dirección del citado centro penitenciario ha decidido volver a realizar videollamadas.

Cabe destacar que todos los positivos en el brote del nuevo coronavirus son profesionales de la prisión, no hay ningún interno infectado. En concreto, se han detectado cinco nuevos casos entre los trabajadores, que sumados a los tres anteriores hacen un total de ocho; el que se encontraba hospitalizado ya ha sido dado de alta.

Los presos ya pueden hacer vida normal en sus módulos porque los dos que dieron positivo en la primera prueba han dado negativo en la segunda, es decir, fue un falso positivo.